lunes, 17 de abril de 2017

Planetización y globalización

En el momento presente hay una fuerte confrontación con el proceso de globalización, exacerbada por Donald Trump, que ha reforzado fuertemente “Estados Unidos en primer lugar”, o mejor dicho, “solo Estados Unidos”. Promueve una guerra contra las corporaciones globalizadas en favor de las corporaciones dentro de Estados Unidos.

Por Leonardo Boff

Es importante entender que se trata de una lucha contra los grandes conglomerados económico-financieros que controlan gran parte de la riqueza mundial, en manos de un número pequeñísimo de personas. Según J. Stiglitz, premio Nobel de economía, tenemos un 1% de multimillonarios contra un 99% de dependientes y empobrecidos.

Este tipo de globalización es de carácter económico-financiero, dinosáurica; al decir de Edgar Morin, la fase de hierro de la globalización. Pero la globalización es más que la economía. Se trata de un proceso irreversible, una nueva etapa de la evolución de la Tierra a partir del momento en que la descubrimos viéndola desde afuera, como nos lo comunicaron los astronautas desde sus naves espaciales. Ahí quedó claro que Tierra y Humanidad forman una única entidad compleja.

El testimonio del astronauta estadounidense John W. Young, en el quinto viaje a la luna el 16 de abril de 1972, es impactante: «Abajo está la Tierra, el planeta azul-blanco, bellísimo, resplandeciente, nuestra patria humana. Desde aquí puedo meter la luna en la palma de mi mano. Desde esta perspectiva no hay blancos ni negros en ella, ni divisiones entre Oriente y Occidente, comunistas y capitalistas, norte y sur. Todos formamos una sola Tierra. Tenemos que aprender a amar a este planeta del cual somos parte».

A partir de esta experiencia se vuelven proféticas y provocadoras las palabras de Pierre Teilhard de Chardin ya en 1933: «La edad de las naciones ha pasado. Si no queremos morir, es el momento de sacudirnos los viejos prejuicios y construir la Tierra. La Tierra no será consciente de sí misma por ningún otro medio sino por una crisis de conversión y de transformación». Esta crisis se ha instalado en nuestras mentes: ahora somos responsables de la única Casa Común que tenemos. Y hemos inventado los medios para nuestra propia autodestrucción, lo que aumenta aún más nuestra responsabilidad sobre todo el planeta.

Si nos fijamos bien, esta toma de conciencia irrumpió en los albores del siglo XVI, precisamente en 1521, cuando Magallanes dio la vuelta por primera al globo terrestre, comprobando empíricamente que la Tierra es redonda, y que podemos llegar a ella desde cualquier punto donde estemos.

Inicialmente la globalización se llevó a cabo en forma de occidentalización del mundo. Europa comenzó la aventura colonial e imperialista de conquista y dominación de todas las tierras descubiertas y por descubrir, puestas al servicio de los intereses europeos corporificados en la voluntad de poder que bien podemos traducir como voluntad de enriquecimiento ilimitado, imposición de la cultura blanca, de sus formas políticas y de su religión cristiana.

Desde las víctimas de este proceso, esta aventura se hizo bajo una gran violencia, con genocidios, etnocidios y ecocidios. Ella significó para la mayoría de los pueblos un trauma y una tragedia, cuyas consecuencias se dejan sentir hasta hoy en día, también entre nosotros que hemos sido colonizados, que introdujimos la esclavitud y nos rendimos a las grandes potencias imperialistas.

Hoy tenemos que rescatar el sentido positivo y esencial de la palabra planetización, palabra mejor que globalización, debido a su connotación económica. El 22 de abril de 2009 las Naciones Unidas oficializaron la nomenclatura Madre Tierra para darle un sentido de algo vivo que debe ser respetado y venerado como hacemos con nuestras madres. El papa Francisco divulgó la expresión Casa Común para mostrar la profunda unidad de la especie humana que habita en un mismo espacio común.

Este momento es un paso adelante en el proceso de geogénesis. No podemos retroceder y cerrarnos, como pretende Trump, en nuestros límites nacionales con una conciencia disminuida. Tenemos que adecuarnos a este nuevo paso que la Tierra ha dado, este superorganismo vivo, según la tesis de Gaia. Nosotros somos el momento de conciencia y de inteligencia de la Tierra.

Por eso somos la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Somos los únicos seres de la naturaleza cuya misión ética es cuidar de esta herencia sagrada, hacer que sea un hogar habitable para nosotros y para toda la comunidad de vida.

No estamos correspondiendo a este llamamiento de la propia Tierra. Por eso tenemos que despertar y asumir esta noble misión de construir la planetización.

Ser dichosos

Por Juan Tomás Frutos

Vivamos en el comienzo del nuevo estadio con el afán de resolver los enigmas sencillos que nos aclaran lo que merece la pena.

Nos hemos de llevar al origen de esas esencias que nos pueden explicar lo que nos puede influir en positivo. Intentémoslo.

Nos permitamos que el hastío nos pueda.

Comuniquemos lo que tiene sentido y lo que no y caminemos por las sendas más hermosas.

Volvamos por los itinerarios que nos enseñan a amar y a perdonar desde una existencia sencilla y, a la vez, apasionada.

Hemos de observar para entender. Potenciemos la intuición como cimiento de una verdad que debemos compartir. Nos hemos de serenar día tras día.

Juzguemos lo que sucede con respuestas a las dudas, que nos han de permitir conectar lo que tiene interés.

Procuremos ser dichosos. Es la base y el destino. Ha de ser.

martes, 11 de abril de 2017

Incertidumbre a quince días del voto en Francia

Por Julio Feo

Escucho con estupor los comentarios de los presentadores del telediario en televisión afirmando en estos días  “ahora que la campaña electoral llega a su fin”… cuando en realidad la campaña oficial empieza este 9 de abril, y durará tan solo dos semanas, hasta el 22 de abril, día en que se vota en la primera vuelta de esta elección presidencial. El “lapsus” de esta periodista francesa es significativo de cómo ha habido una ausencia total de autentico  debate y de verdadera campaña electoral en condiciones de igualdad para todos los candidatos.

La realidad es que hace ya mas de un año que Francia se encuentra en estado de “campaña electoral”, y que desde el pasado mes de septiembre los preparativos de las “elecciones primarias” de los partidos mayoritarios han confiscado y monopolizado dicha campaña. La derecha, LR (Los republicanos) primero y el PS, partido socialista a renglón seguido.

El guion escrito por los partidarios de este régimen bipartidista, preveía dos candidatos (favoritos a la elección) “legitimados” antes por una elección primaria, con participación  de varios millones de personas. Pero la realidad ha echado por tierra ese guion, y ha puesto de manifiesto la estafa de las elecciones primarias.

En el caso de la derecha, porque el candidato sorpresa (contra los pronósticos de los sondeos) fue François Fillon, quien basó toda su campaña en su supuesta honradez política. Al estallar el “Penelopegate”, la derecha se ha encontrado con un candidato inaudible, que no respeta la palabra dada a sus electores: ”Si yo fuera procesado, renunciaría a ser candidato a la presidencia”. Pues bien, no solo no ha renunciado, sino que adopta cada vez más los temas favoritos de la ultraderecha, incluida la teoría del “complot” contra su persona. La actitud de Fillon ha provocado la división de su familia política.

En el caso de la primaria socialista, los sondeos también se equivocaron, esperaban un Manuel Valls en cabeza, y resultó ser Benoit Hamon el vencedor. Consecuencia inmediata Valls y sus amigos tampoco han cumplido con la palabra dada a sus electores, al retirar su apoyo al ganador y preferir al tránsfuga Emanuel Macron, hundiendo al PSF en la mas grave crisis de su historia  desde su reconstrucción en 1971 en el Congreso de Epinay.

La renuncia de Hollande a su propia sucesión, la crisis del PSF y la candidatura  Macron al margen del partido del gobierno, han creado por otra parte una dinámica favorable a la candidatura  de izquierdas de Jean Luc Melenchon, quien ocupó el terreno anunciando su candidatura desde febrero del año pasado y publicando su programa “El futuro en común”, desde el pasado mes de diciembre.

La crisis de la derecha marcada por el “Penelopegate” y las dudas que pesan sobre Fillon en materia de conflicto de intereses, llevan a una parte de su electorado hacia Macron y a los más derechistas hacia la ultraderecha de Marine Le Pen.

¿Debate electoral o show televisivo?
Mientras tanto, el espectáculo televisivo de once contra once tuvo lugar el pasado martes, 4 de abril de 2017, para ofrecer una fachada de igualdad de oportunidades, con un tiempo de palabra de 18 minutos por candidato, y algunas invectivas más o menos eficaces de unos y otros, a falta de un auténtico debate. En ausencia de conocer verdaderamente los programas de unos y otros, los franceses que vieron el show han podido hacerse al menos una idea de quiénes son y qué defiende cada candidato.

De los dos candidatos de la izquierda parlamentaria, Hamon y Melenchon, es este último quien se afirma cada vez más como el favorito de los sondeos en esa franja  de electores de izquierdas. Ambos candidatos sitúan lo humano, lo social y lo ecológico, como prioridad en sus programas.

En la derecha Macron parece imponerse frente a Fillon, mientras que sigue  la ultraderechista Marine Le Pen en cabeza. Macron y Fillon son los dos candidatos favoritos en todo caso de la organización patronal francesa. Sigo pensando que dado el peso de los sondeos en la opinión de los indecisos, esas encuestas preelectorales deberían estar estrictamente prohibidas.

Los dos candidatos de la izquierda extra parlamentaria, apuntaron que eran los únicos con un empleo normal y que no son profesionales de la política, Philippe Poutou obrero y Nathalie Arthaud profesora.

Ambos sin veleidades presidencialistas, utilizan la tribuna electoral para difundir sus ideas. Pero fue sobre todo Poutou, del NPA, quien en ese encuentro a once bandas arremetió frontalmente contra “la corrupción de Fillon y de Le Pen”, recordando que “existe una inmunidad parlamentaria, mientras que no existe una inmunidad obrera”.

En la derecha soberanista se dieron a conocer candidatos minoritarios como Nicolás Dupont Aignan, Jacques Cheminade, o François Asselineau, todos ellos anti Unión Europea, pero también el extravagante diputado centrista Jean Lasalle, quienes aportaron su granito de arena al espectáculo. A partir de este lunes empieza la campaña electoral, con igualdad de tiempo de palabra para todos. Más vale tarde que nunca.

La sospechosa guerra de Siria

Por Ignacio Fontes

Hace exactamente dos semanas, los EEUU bombardearon el oeste de Mosul causando 230 víctimas, “la mayoría de las víctimas son mujeres y niños” (‘El Mundo’, 230317), del que nadie acusó la autoría y que los EE. UU. terminaron por reconocer. ¿Alguien ha visto fotos y vídeos de esta masacre? Yo no. Y agradecería los enlaces que se me pudieran proporcionar.

Dos semanas después de esos bombardeos, se produjo otro ataque con bombas químicas a Jan Shijún, nido de terroristas del ISIS y de los que la prensa occidental llama, con intolerable oxímoron, “terroristas moderados”, los opositores a Bashar al Assad. Éste, por el contrario, en el que las víctimas se evaluaron en un centenar de personas y de ellas, doce niños, ha generado una avalancha de vídeos y fotos comparable a la promoción de una superproducción hollywoodiense. En una fase de la guerra donde no hay periodistas que puedan proporcionar testimonios fiables.

Al mismo tiempo que los desgarradores testimonios gráficos, nos llegó la noticia de la autoría indubitada del ejército sirio. La fuente principal era la muy sospechosa organización Syrian Observatory for Human Rights, famosa por sus montajes desinformativos –como los mentirosos Cascos Blancos– y por su curiosa estructura: está radicada en… ¡el Reino Unido! Y constituida…, ¡por una sola persona! Y aunque tanto el gobierno sirio como sus aliados rusos han rechazado la autoría y a pesar que las NN. UU. han evitado pronunciarse y que los expertos que monitorizaron la destrucción del arsenal químico sirio han asegurado que la dictadura de Al Assad no tiene capacidad para fabricar armas como las empleadas, los gobiernos y los medios occidentales –en una proporción aún más densa que cuando las ‘armas de destrucción masiva’ que conducían a la guerra de Irak– no han dudado en achacar al dictador sirio el bombardeo y transmitírselo así a una opinión pública emocionalmente engrasada por el crudo material propagandístico generosamente servido 24 horas al día.

Sin solución de continuidad, como siguiendo fielmente la escaleta teatral predeterminada, Trump ordenó el bombardeo de la base aérea siria de Shayrat, la segunda más importante de la fuerza aérea de Al Assad, desde la que, dice la explicación estadounidense, partió el ataque de los bombarderos químicos… Curiosamente, tanto a los analistas como a la miríada de periodistas especialistas en Siria, se les ‘escapa’ que la operación de castigo a la aviación siria es, más bien, una operación de apoyo a los terroristas, ‘moderados’ y extremistas, pues el arma aérea sirio-rusa es la que está conduciéndoles a la derrota final.

No es extraño este desliz. Por lo que he visto y oído, el citado bombardeo norteamericano de Mosul de finales de marzo es como si no hubiera existido. Tampoco ha tenido eco la explicación sirio-rusa de que quizá los bombardeos sobre Jan Shijún alcanzaran algún depósito de armas químicas de unos u otros terroristas.

¿Qué cómo unos terroristas pueden tener unas armas que un estado, el sirio, no tiene capacidad de fabricar? Convendría no olvidar que en la Primera Guerra del Golfo, Sadam Husein destruyó poblaciones chiíes y kurdas, civiles e inocentes, en la guerra contra Irán con armas químicas norteamericanas para las que la empresa española Gamesa había proporcionado las carcasas de las bombas, como descubrió el gran reportero de ‘Interviú’ Rafael Gómez Parra.

La propaganda ha sustituido definitivamente a la información en la guerra de Siria, desde hace años. Las víctimas son, en primer lugar, esos niños utilizados para la propaganda y el interminable éxodo civil que son rechazados por los culpables de su expatriación. Pero también nosotros, ciudadanos de este Occidente que reparte culpas al dictado de consignas, mentiras y burdas cintas de vídeo…

lunes, 10 de abril de 2017

¡Dios maldiga a la eurodiputada!

¡Cómo me hubiera gustado, hoy, seguir siendo eurodiputado, para replicar, como gitano, a la diputada racista que tan fieramente nos atacó!

Por Juan de Dios Ramírez-Heredia


La noticia ha corrido como la pólvora. Hasta la sede de Unión Romani, y a mí personalmente, nos han llegado decenas de denuncias, llamadas de alerta, textos donde se replica a la Diputada racista de extrema derecha Mara Bizzotto, y peticiones para que desde nuestra federación hagamos algo para que esta indeseable persona sea reprobada por las autoridades parlamentarias de la Cámara de Estrasburgo.

Por supuesto vamos a hacer llegar al presidente de la cámara, y a los portavoces de los grupos parlamentarios, nuestra queja más enérgica con la petición de que se apliquen a esta parlamentaria las sanciones máximas contempladas en el artículo 116 del Reglamento que permite sancionar a los eurodiputados que vulneren las reglas básicas de respeto a los miembros de la Cámara y a los ciudadanos que representan.

Dicho lo anterior permítanme manifestar que las expresiones racistas y los comportamientos xenófobos siempre han estado presentes entre los parlamentarios de extrema derecha, encabezados en mi época de diputado del Parlamento Europeo (1986-1999) por Le Pen, padre de la actual candidata a la presidencia francesa, y un histórico nazi italiano llamado Giorgio Almirante. Entonces el Grupo Parlamentario del Frente Nacional estaba formado por unos 25 diputados. Todos racistas que presumían de pertenecer a una casta pura y privilegiada, guardiana de las esencias de la vieja Europa.

Hoy, con una Unión Europea formada por 27 Estados y un Parlamento Europeo integrado por 751 eurodiputados ―a los que hay que restar los 73 que corresponden al Reino Unido que deberán abandonar la Cámara tras el Brexit― el número de diputados y diputadas racista son un centenar.

Eurodiputado por unas horas
Sí, me hubiera gustado tener la posibilidad de replicar a esta infame diputada para desmontar sus estúpidos y demagógicos argumentos, pero, sobre todo, para maldecirla y desearle todo tipo de sobresaltos. Esto ya lo hice una vez en un pleno de la Cámara de Estrasburgo. El viejo Le Pen intervino para sembrar la duda sobre la existencia del holocausto nazi. Vino a decir que era razonable pensar que la existencia de las cámaras de gas era una invención de la izquierda europea. Cuando el presidente me dio el uso de la palabra no pude evitar maldecirle como lo hubieran hecho los familiares de los millones de personas que perecieron en aquellas antesalas del infierno. Recuerdo que le dije que aquella noche, y durante muchas noches más, se le aparecerían los espectros de los muertos desaparecidos en los hornos crematorios. Y que los ancianos, los enfermos, los jóvenes y los niños inocentes que murieron de aquella forma tan criminal se le presentarían decididos a cogerle por el cuello para llevárselo al lugar del infierno donde las llamas fueran más vivas para achicharrarlo mejor.

A Mara Bizzotto la habría maldecido mi abuela María, que era una gitana canastera que tenía unos poderes especiales para adivinar los acontecimientos leyendo la palma de la mano de quienes, a cambio de unas monedas, querían saber que les deparaba el futuro. Han pasado muchos años, pero creo recordar que las maldiciones de mi abuela tenían un alto índice de cumplimiento.

La diputada italiana Mara Bizzotto pertenece a la Liga Norte. Partido xenófobo, racista y peligrosamente violento. El mismo partido del que fue alcalde de Treviso Giancarlo Gentilini, quien presumía públicamente de haber destruido dos campamentos gitanos en su ciudad y de tener la solución para acabar con todos nosotros: eliminando a los niños gitanos.

El lunes próximo enviaremos una carta al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. En ella le haremos relación de las penas que puede imponer a la diputada Bizzotto, al tiempo que reclamaremos de los diferentes Grupos Parlamentarios el apoyo a nuestra justa reclamación.

Mejoramos

Por Juan Tomás Frutos

Nos comprometemos en este aprendizaje eterno que nos ensalza desde la sencillez. No necesitamos nada más que salud para disfrutarnos. Hemos dado con esas claves naturales que nos imprimen el mejor carácter. Reflejamos lo que somos.

Nos incorporamos. Hemos hallado las bases para ser. Nos mostramos auténticos. Recordamos que debemos defendernos a nosotros mismos. Las dependencias, las justas.

Nos proponemos esa vuelta que nos aparta de la soledad. Nos ubicamos en las presentaciones que defienden lo esencial.

Se nos ocurren esos conceptos que nos aportan jovialidad. Ésta es el sustento de una razón que nos añade. Jugamos y compartimos. Nos decoramos con buenos hechos. Vamos sin prisa hacia una conquista mancomunada.

Nos regalamos las teorías que nos llevarán a las mejores prácticas. Nos perseguimos con aromas que nos unen. Hemos acordado ese equilibrio que nos propone voluntad y algo más. Pasa, y mejoramos.