miércoles, 22 de marzo de 2017

Los autobuses verticales de Dresde

Por Juan Tortosa

Nada más llegar a la Neumarket Platz de Dresde, casi tropiezo con tres enormes autobuses colocados en vertical en medio de la explanada. En realidad yo me dirigía a la Frauenkirche, famosa basílica que quedó reducida a escombros en febrero de 1945 y cuya reconstrucción completa no finalizó hasta 2005. Mi intención era subir a la cúpula, previo pago de ocho eurazos y contemplar, desde lo que ha vuelto a ser uno de los puntos más altos de la ciudad, cómo es la Dresde de 2017, cómo se va sacudiendo las heridas del cruel bombardeo al que la sometieron los aliados hace setenta y dos años, casi al final de la  Segunda Guerra Mundial.

Cuando estoy a punto de darme de bruces con los tres autobuses, boca arriba ellos cual caballos encabritados a los que solo les falta relinchar descubro que, con lo que en realidad he tropezado, es con una obra de arte colocada ahí hace poco más de un mes. Una escultura cuyo autor, Manaf Halbouni, ha bautizado con una sola palabra: Monument. El artista, 32 años, padre sirio y madre alemana, cuenta que la inspiración le llegó cuando, en marzo de 2015, vio una foto de Aleppo distribuida por AFP.

En una de las calles de esta ciudad siria aparecían tres autobuses, juntos y en vertical, formando una original barricada que protegía eficazmente a la población civil de los francotiradores.

Halbouni, que vive en Dresde, quedó tan impactado con esta imagen que ideó un proyecto artístico basado en ella y se lo propuso al alcalde de la ciudad. Dirk Hilbert acogió la idea con interés, la apoyó y el pasado 7 de febrero tuvo lugar la inauguración. Se escogió la Neumarket Platz para la instalación temporal de la obra (está previsto que se desmonte el próximo 3 de abril) basándose en algo en lo que parece coincidir mucha gente: ese lugar es el corazón de una ciudad que simboliza la enorme capacidad del ser humano para sobreponerse a los desastres y empezar de nuevo partiendo prácticamente de cero.

Impresiona ver los tres autobuses en medio de la plaza, leer los mensajes que cuelgan de sus panzas, ver las flores que dejan junto a ellos y comprobar el largo rato que la mayoría de visitantes dedica a contemplar este monumento efímero, de vocación itinerante, con el que su autor aspira a crear un vínculo entre Dresde y Aleppo, entre gentes de Oriente Medio y Europa conectados por el sufrimiento, pero también por la aspiración de rehacer sus vidas en paz.

Suena muy bonito, pero no parece tan fácil. El mismo día de la inauguración de Monument, miembros de la ultraderecha intentaron ya boicotear el acto. Eran unos fanáticos de Pegida (Europeos Patrióticos contra la Islamización de Occidente), movimiento anti inmigracion y anti islam que desde finales de 2015 ha elegido Dresde como cuartel general de sus soflamas. Argumentan estos peligrosos neonazis que los autobuses verticales de Halbouni son una provocación. Ni más ni menos. Parece una broma pero no lo es porque, en las últimas semanas, tanto el alcalde como el autor de Monument han necesitado protección policial tras recibir serias amenazas de muerte en las redes sociales, según contaba María-Paz López el pasado 9 de febrero en 'La Vanguardia.

No solo Pegida es beligerante con Monument. También la rama sajona del partido derechista populista Alternativa para Alemania (AfD) ha acosado a Halbouni, a quien llama “migrante desarraigado” porque, según ellos, el sirio-germano contribuye con su obra a “una reorientación de Europa bajo dominación árabe-musulmana”. La instalación, lógicamente, permanece bajo vigilancia. El escultor repite una y otra vez que él solo lucha por la paz y la reconciliación. Y porque esa ciudad en ruinas que es Aleppo, como en su día lo fuera Dresde, supere cuanto antes el caos y la destrucción de seis largos y horribles años.

Más de setenta tienen ya las marcas de la guerra en Dresde, latentes sobre todo en las piedras, ennegrecidas por el fuego, que se emplearon en muchos de los edificios reconstruidos. Desde la cúpula de la Frauenkirche, la “Nôtre Dame” de la ciudad, donde finalmente subí, pude fotografiar una metrópoli bulliciosa y renacida en uno de cuyos espacios más emblemáticos, la Neumarket Platz, hay tres autobuses verticales que todo lo que están pidiendo es una oportunidad para la paz.

Once candidatos para las presidenciales francesas

Por Julio Feo

El Consejo Constitucional ha validado en Francia once candidatos a la elección presidencial, que han reunido  las 500 firmas requeridas de personalidades electas, un sistema de selección a mi juicio muy discutible.

Benoit Hamon (Partido Socialista), François Fillon (Los Republicanos ), Jean Luc Melenchon (La Francia insumisa), Marine Le Pen (Frente Nacional), Emanuel Macron (En marcha), Nicolás Dupont Aignan (Debout la France), François Asselineau (Union Popular Republicana), Jean Lasalle (Centriste), Jacques Cheminade (Solidaridad y Progreso), Natalie Arthaud (Lucha Obrera) y Philippe Poutou (Nuevo Partido Anticapitalista), son los once candidatos calificados.

La preselección de candidatos
He criticado a menudo desde esta tribuna lo que podríamos  calificar de “injerencia antidemocrática” de  ciertos medios informativos en la preselección de los candidatos a la elección presidencial,  con el apoyo y la presión de los sondeos de opinión, así como la farsa de las denominadas elecciones primarias en contradicción con el “espíritu” mismo de dicha elección presidencial, entre políticos que no respetan la palabra dada.

Pues bien, cerrada ya la lista de admisiones y validadas las candidaturas, quiero ahora insistir en el muy contestable modo de selección legal de dichos candidatos: los que han reunido 500 firmas de padrinos entre personalidades electas, a saber, diputados, senadores,  alcaldes, consejeros regionales o municipales, validando así su candidatura.

Es decir, es la propia clase política electa en diversas y anteriores  elecciones la que tiene el poder de determinar quien puede ser candidato o no a la presidencia de la Republica. En total hay 42 000 “electos” en Francia que pueden dar su aval a uno u otro candidato.

Este dispositivo destinado en su origen a evitar una multiplicación excesiva de candidaturas, fue concebido  cuando la derecha conservadora y los socialistas estaban seguros de disputarse el poder en la segunda vuelta. Los candidatos que no  representaban un peligro cara a la segunda ronda solían obtener las firmas de los 500 padrinos. Pero la amenaza de una dispersión de votos en esta elección 2017, y el espantapájaros del Frente Nacional, han acentuado el carácter antidemocrático de tal dispositivo.

Este anacrónico modo de selección conduce a contradicciones evidentes, y a presiones políticas, que no permiten una representación real del electorado.

Siendo pública la lista de padrinos, las presiones sobre los “electos” de uno u otro campo, hacen cada vez más difícil la obtención de  esas 500 firmas. La célebre frase atribuida a Voltaire, sobre  el respeto de la libertad de expresión de  sus adversarios, no es respetada aquí.

Enemigos o competidores no tienen interés alguno en favorecer ciertas candidaturas y las firmas son el resultado de sabias estrategias políticas. De tal manera que los candidatos, mal denominados “pequeños”, tienen escasas posibilidades de presentarse con ese dispositivo de bloqueo, en el que entran en juego evidentes cálculos políticos.

Se quedan así fuera de juego candidatos con propuestas interesantes como Pierre Larroutorou de Nouvelle Donne, Charlotte Marchandise, ganadora de una elección primaria ciudadana en la que participaron 30 000 electores, o Alexandre Jardin, candidato de la sociedad civil, mientras que aparece de la nada un candidato con suficientes relaciones políticas en su agenda  para haber obtenido 500 padrinos: el derechista: François Asselineau, soberanista anti Unión Europea, cuya candidatura, como la del también derechista Nicolás Dupont Aignan pueden quitar algunos votos a la extrema derecha de Marine Le Pen.

Con el mismo cálculo político los padrinos de esta elección toleran la presencia de  candidatos de la extrema izquierda extraparlamentaria, NPA y LO, que por cierto son sociológicamente representativos de un electorado muy presente en las luchas sociales.

En una elección presidencialista como esta, la legitimidad de un candidato a la presidencia debería a mi entender ser validada por los propios electores,  fijándose en cincuenta mil o cien mil firmas de electores, la barra de representatividad de todo candidato, lo que limitaría el exceso de candidaturas, pero permitiendo una verdadera igualdad y participación de candidatos  representativos de una franja importante del electorado, en condiciones de verdadera igualdad ante las urnas. Con la introducción evidentemente del escrutinio proporcional.

Para colmo, los grandes medios informativos incitan con sus comentarios a la gente a proyectarse directamente en el voto de la segunda vuelta, con los finalistas que apunten los sondeos.

Conclusión:  A este paso los candidatos a la presidencial los van a elegir los sondeos de opinión, que por cierto se muestran muy prudentes, dado que se equivocan a menudo.

Un encuentro y falso debate a cinco bandas en TF1
Este lunes la cadena de televisión TF1 ha organizado un debate televisado con los cinco candidatos favoritos de los sondeos de opinión, (Hamon, Fillon, Melenchon, Macron y Le Pen) pasando por encima de todo criterio de igualdad, y en espera de que la “campaña oficial” empiece el próximo 9 de abril, con escrupuloso reparto del tiempo de palabra en los medios informativos, en lo que será una parodia de breve igualdad hasta la fecha de la primera vuelta eliminatoria el 22 de abril. Después solo los dos  candidatos que lleguen en cabeza se disputarán la presidencia el 6 de mayo próximo y podrán debatir cara a cara.

El espectáculo de cinco candidatos que exponen fragmentos de sus programas en un tiempo de palabra limitado, sometiéndose a las preguntas de dos periodistas de television, me ha parecido la prueba flagrante de la limitación y de la negación de lo que debe ser a mi entender un debate político sobre las ideas de cada cual.

Numerosos temas sobrevolados superficialmente, o directamente ignorados como por ejemplo el  ámbito de la cultura, muestran que los organizadores prefieren el show político a un verdadero debate electoral. Todo eso en tres horas de emisión, que repartidas entre cinco, representan 30 minutos de intervención por candidato, de forma entrecortada y sobre temas diversos, con solo algunos amagos de debate a cinco bandas que terminaban en la cacofonía, la amalgama y la confusión.

¿Quien imagina una liga de futbol, en la que cinco equipos jueguen al mismo tiempo en el mismo estadio, todos contra todos, para mejor sembrar la confusión?  En el mundo del deporte los campeonatos se organizan jugando dos contra dos y con fases eliminatorias. Los políticos podrían inspirarse de ese modo de organización, para que los electores  puedan escuchar un debate claro entre dos candidatos, con la consiguiente y  profunda confrontación de sus ideas, en un tiempo de antena suficiente.

Pero la televisión nos promete todavía un espectáculo peor para el 4 y el 20 de abril con participación de los once candidatos en el mismo plató. El ejercicio esta vez será en efecto más democrático, pero por definición todavía más superficial. El zapping y el formateo de las intervenciones políticas en televisión son una lamentable deriva del “periodismo espectacular”, que conduce a la desinformación y contradice la esencia misma del oficio periodístico.

A mi entender, una verdadera campaña electoral debería hacerse durante tres meses, con prohibición de sondeos de opinión y respetando la igualdad  del tiempo de expresión de cada candidato. Sucesivos debates por dúos, en los que cada cual pueda debatir cara a cara con su adversario, sería también una  buena medida para permitir un verdadero intercambio y cotejo de ideas sobre sus programas electorales, y no espectáculos de telerrealidad política como son estos pseudo debates televisivos.

martes, 21 de marzo de 2017

El mundo que viene

Por María Eugenia Eyras

Estamos viviendo un momento único, mágico, en la historia, sólo comparable a cuando los copistas del Medioevo se toparon con la invención de la imprenta. Es la primera vez que la información, el conocimiento y la cultura están al alcance de cualquiera que esté conectado a Internet.

Las conclusiones de la física cuántica, difíciles de digerir, nos dicen que todos formamos parte de un mismo ser, que la materia no existe si no es observada, que los procesos físicos son sólo probables y ocurren en la medida en que son observados, que la suma de experiencias humanas engrosa una conciencia universal…

Inevitable recordar a Teilhard de Chardin, quien predijo que la humanidad avanzaba hacia el Punto Omega, “una colectividad armonizada de conciencias, que equivale a una especie de superconciencia. La Tierra cubriéndose no sólo de granos de pensamiento, contándose por miríadas, sino envolviéndose de una sola envoltura pensante hasta no formar precisamente más que un solo y amplio grano de pensamiento, a escala sideral”.

¿Hablaba de la Red?
Al mismo tiempo, estamos asistiendo al estrepitoso fracaso del neoliberalismo. Porque no se puede seguir produciendo sin freno en un planeta de recursos limitados, con una población envejecida, con puestos de trabajo inestables y mal pagados.

Sabemos que estamos viviendo el final de una época, pero todavía desconocemos todo sobre la que viene.

Paul Mason, editor económico del canal británico Channel 4, afirma que la edad de oro del capitalismo en el mundo desarrollado se acaba.

En su libro 'Postcapitalismo' advierte de que las actuales tecnologías de la información son incompatibles con el capitalismo, en el que ningún producto puede ser gratuito.

El cambio ya ha comenzado, a medida de que nuevos tipos de economía (como la colaborativa) van sustituyendo paulatinamente a los dictados del mercado.

Poco a poco se van tejiendo redes como las que facilitan comprar y vender artículos usados, ofrecer el coche para viajes compartidos e intercambiar las viviendas para vacaciones. Surgen las monedas paralelas y los bancos de tiempo.

En su libro 'La sociedad de coste marginal cero', el futurólogo Jeremy Rifkin profetizaba que el capitalismo sería sustituido por el “procomún colaborativo”, un modelo económico en el que el capital social será más importante que el financiero, en el que compartir será más importante que competir, en el que los mercados perderán importancia ante las redes que conectan a miles de millones de personas y cosas y en el que los consumidores se convertirán en fabricantes de energía y bienes, en “prosumidores”.

Una sociedad sostenible en la que todos dispondremos de energía libre y gratuita, gracias a las placas solares en cada tejado; en la que los residuos se reciclarán en su totalidad y las materias primas se aprovecharán al máximo.

Por su parte, Zygmunt Bauman, autor de 'En el mismo barco' y padre del concepto “modernidad líquida” (porque considera que vivimos en una sociedad en la que se licúan todos los valores sólidos de antes: religión, familia, pareja, trabajo para toda la vida) predice que, en el futuro, todo el trabajo será automatizado y que el mundo, como una gigantesca cooperativa, distribuirá los recursos para que todos sus habitantes seamos mantenidos con vida.

En lo que coincide con Paul Mason, quien asegura que “una renta básica para todos es imprescindible”.

Ya Karl Marx, en 1858, imaginó en su libro 'El Fragmento en las Máquinas' un mundo en el que el trabajo de las máquinas sería producir y el de los hombres sería sólo el de supervisarlas.

Y profetizó que la información sería almacenada y compartida en un “intelecto general”, la mente de todos conectada por el conocimiento social, en el que cada mejora beneficia a todos.

¿La Red, otra vez?
La mujer, como agente de cambio, está llamada a ejercer un rol protagónico en esta transformación de paradigma. Desde siempre se ha sentido identificada con la acción fluida, horizontal, de cooperación, que es uno de los pilares del ecofeminismo y que se contrapone a los estamentos del poder patriarcal, rígidos, jerárquicos y verticales.

Por lo que la sociedad que se está perfilando será, seguramente, más femenina, más colaborativa, ecológica, tecnológica y solidaria.

Del 19 al 22 de abril se reunirán en Málaga, España, más de 400 expertos y varias organizaciones representativas de las nuevas economías en el Foro Global de Nueva Economía e Innovación Social (NESI).
Su objetivo es co-crear una narrativa común hacia una Nueva Economía centrada en las personas y orientada hacia el bien común, para que sirva de hoja de ruta a los gobiernos y las empresas.

Como se afirma cada año con optimismo en el Foro Mundial Social , “otro mundo es posible”.

Estamos al principio del camino…

Diamante de terapia intensiva para niños guatemaltecos

Por Ileana Alamilla

En medio de una irreparable tragedia que acabó con la vida de 40 niñas, que ha impactado en el mundo y provocado condena al sistema que las llevó a situaciones indeseables para cualquier ser humano, esta semana hubo noticias alentadoras en relación con la niñez, especialmente aquella que carece de recursos para acudir a los hospitales privados que cuentan con todos los equipos para la recuperación de pacientes.

Se trata del inicio del funcionamiento de la Unidad de Terapia Intensiva más grande de Centroamérica, que pareciera pertenecer a un hospital privado o de primer mundo, pero que está en el Hospital Regional de Escuintla, un nosocomio de referencia, que es uno de los tres de residencia más importantes del país, a la par del San Juan de Dios y del Roosevelt.

Desde hace veinte años se tenía esta inquietud por parte de médicos comprometidos con su profesión y con una mística ejemplar que hace que sorteen cualquier obstáculo, de los muchos que aquí se presentan. Y hace ocho años se empezó con el largo proceso que concluyó el jueves pasado cuando, en presencia del presidente y de la ministra de Salud, se mostró la obra y se hicieron los reconocimientos a los donantes.

Antes del 2010, todos los pacientes eran trasladados a otro hospital, y el 90% fallecían en el intento, por lo que se vio la necesidad de buscar la descentralización.

Empezó el viacrucis. En el 2008 la mortalidad era del 80% de los pacientes críticos, por carecer de recursos, tecnología y personal.

En el 2012 las condiciones cambiaron mínimamente, al contar con una enfermera para cinco pacientes —antes era una para todos—; se incrementó la presencia de personal calificado, con lo cual la mortalidad empezó a disminuir. En el 2012 fue de 46.9%, de un total de 258 pacientes atendidos en intensivo pediátrico en un año.

En el 2014 se atendieron 450 niños y en el 2016 la mortalidad se redujo a 19.6% de 650 pacientes. En América Latina el promedio es de 23%, aproximadamente, mientras que en países del primer mundo es menor del 10%.

El problema más grande en los casos de los niños son las infecciones nosocomiales. Se usaban los mismos aparatos para todos y ahora, con el equipo donado, entre este los fluxómetros, que regulan el oxígeno, y un monitor para cada paciente, se lograrán atenuar esos riesgos y salvar vidas.

Entre el equipo donado hay 18 camas pediátricas y 18 neonatales; módulos, incubadoras, monitores y ventiladores para todas las camas, dos equipos de rayos X portátiles, entre otros. El costo aproximado es de Q45 millones. Se informó de que el personal está capacitado para el uso de los equipos; sin embargo se recibió también un aparato para conferencias vía satélite, para que una vez al mes se impartan clases desde el Hospital de Charlotte, EEUU, a los médicos, y se presentarán a los facultativos norteamericanos casos complicados.

Esta unidad fue creada gracias al programa de Alcance Médico Internacional (IMO, en inglés), una asociación entre el Carolinas HealthCare System y la Fundación Heineman, que donó los suministros y maquinaria, mientras que Chiquita Brands International transportó los contenedores. Margaret Hynes fue otra donante.

Hoy es algo extraordinario. No se debe al Estado, es producto de personas como los doctores Willy Menéndez, Roberto Calvo y Sofía Posadas, quienes lo impulsaron con ahínco y trabajo tesonero. Después contaron con el apoyo de los residentes, los externos y los estudiantes de Medicina, quienes hicieron rifas, vendieron playeras y hasta descargaron los furgones con equipo pesado.

Ese sueño de los doctores Calvo, director del Hospital; Menéndez, jefe de Pediatría; y Posadas, subdirectora de Pediatría, se hizo realidad gracias a esa gran solidaridad con la coordinación de Theresa Johnson, directora del IMO.

lunes, 20 de marzo de 2017

Los políticos y el pueblo o la gente

Por André Sorel

Se presenten como de derechas, izquierdas, liberales. Actúen preparando elecciones de cualquier índole, o ya instalados en el Gobierno o la oposición. Hablen de lo que van a hacer o de lo que están haciendo en su gestión. A todos les une una muletilla idéntica: cuanto llevan a cabo, crean o efectuarán si en ellos confían es en nombre o por mandato del pueblo o de la gente.

No solo se identifican con él: ellos son sus delegados. «El pueblo soy yo»·. Ya no es el rey quien así habla y se justifica en sus actos: ahora es la democracia. Y si los representados o sus partidos son corruptos, no importa, parte sustancial del pueblo les vota o aclama. Y lo mismo ocurre si se trata de un futbolista de fama o de alguien del espectáculo. Porque, insisten, quienes les acusan «no son el pueblo o la gente».

Y ahora ya no necesitan organizarlos en las barriadas, aldeas o ciudades, o montar reuniones con «ese pueblo» o «esa gente»: basta dirigirles uno a uno mensajes de no más de tres líneas, con repetitivas e insustanciales frases, eslóganes, calificaciones o descalificaciones de «los otros», tan simples como machaconas, para que así se eliminen los razonamientos, el diálogo, las controversias, que ellos dirigirán a su vez a otros y los medios de comunicación los exhibirán como el sentir de los ciudadanos, aunque intervengan apenas una decena de ellos, pero que hacen creer representan la voluntad del pueblo o de las gentes. Son los nuevos catecismos, como el Ripalda: solamente demandan confirmación, que digan: sí maestro, que el pueblo y la gente, aunque conformen una minoría, se muestren como un eco de sus palabras, voceros de lo que se insufla con sus dogmas, coros que las repiten donde sea, del bar a la plaza pública y siempre con el apoyo de los medios de comunicación.

Y así «ellos», los que van a hablar en su nombre, pueden desarrollar su fuerza y su mandato en las superestructuras de su poder, aunque éste sea autárquico, dictatorial –pero siempre en la sociedad denominada democrática–, represivo o mero espectáculo, porque para algo han conseguido el mandato del pueblo o la gente que delega su poder en ellos, por muy autoritario o corrupto que sea. De Hitler a Stalin, del representante del liberalismo o la socialdemocracia o el fascismo a Trump. Porque fueron los votos y las aclamaciones de la mayor parte del pueblo o la gente, de la que todos hablan y a la que todos representan, quienes les llevó al poder.

Y uno piensa en un simple poeta que era pensador y hombre bueno, Antonio Machado, cuando hablaba de que no le hablaran en nombre del pueblo, sino de personas que tenían nombre, a las que podían dirigirse, una a una y no como si fueran un simple rebaño de ovejas, esa masa que tan profundamente analizó Elias Canetti. Porque la libertad solo puede residir en la diferencia, no en el aplauso mimético, en el diálogo que presupone escuchar y aceptar para discutir al que piensa de manera distinta a la nuestra, en la particularidad de cada una de las personas que habla a través de pensamientos y no de eslóganes.

Mas volvamos a esa perversa utilización del pueblo, o la gente, con la que se llenan la boca día tras día y mitin o conversación constante los políticos que dicen representarle, y lo vamos a hacer con otro poeta, que fuera secretario de la Academia sueca y los premios Nobeles, Artur Lundkvist:
El que con mayor grandiosidad habla del pueblo,
quiere utilizarlo para sus propios fines.
El que se hunde en las profundidades del pueblo,
quiere evitar sus propias responsabilidades.
El que se emborracha con el pueblo,
convierte al pueblo en alcohol.
Para el que comercia en nombre del pueblo,
el pueblo se convierte en un mercado.
Para el que apela a la libre voluntad del pueblo,
el pueblo es una oveja en un redil.
Para el que adula la inteligencia del pueblo,
el pueblo es ciego y mudo.


No ignoro que escribir contra corriente es molesto. Mas yo soy de los que piensan como Norberto Bobbio, y considera que no podemos escribir, pensar, por mucho que combatamos a la derecha y la ultraderecha, sin ser críticos, reflexivos, exponer nuestras dudas y negar los catecismos y los dogmas, y que el pensamiento y la razón crítica en la construcción de la libertad son necesarios para alentar auténticos procesos revolucionarios y no meros conformismos por las ansias de poder que termina siendo devorado por el gran poder del autoritarismo.

El pueblo y los nacionalismos
También podríamos referirnos al pueblo y los «nacionalismos» y en la Cataluña inmersa en años de corrupción y nepotismo capitalista, encontramos un referente. En nombre del nacionalismo y alentando al pueblo a que solo piense en banderas, himnos y falsas independencias -que denuncian la de España, pero no de los Estados Unidos, el neocapitalismo y demás poderes nacionalistas e imperialistas a los que son serviles-, a la par que esconden su única razón: que el pueblo les delegue poder para seguir conformando las tramas de dominio corrupto y explotación capitalista y pobreza cultural alentada por endogamias frente a multiculturalismos.

Y dónde terminan estos falsos nacionalismos podrían reflejarse en las actuaciones de las España, Francia, Inglaterra, Bélgica, por poner unos ejemplos, imperiales, las guerras mundiales, los regímenes amparados por dictadores en Alemania, Italia, España o la Rusia de Stalin, o Rumanía, Camboya, etc. las autarquías que se valen de las religiones, los inmensos genocidios de los pueblos débiles, y la cultura unidimensional y destructora del pensamiento que con las nuevas técnicas y utilización partidista de las ciencias están destruyendo la humanidad.

Porque los nacionalismos –no hablamos de las luchas de liberación nacional, de las rebeliones de los pueblos oprimidos para recuperar su libertad frente a los opresores que buscan sus riquezas y la esclavitud de sus ciudadanos– son aberraciones de un puñado de depredadores que aspiran al poder, escudándose en símbolos que para algunos de nosotros se tornan irracionales, porque odiamos las fronteras y creemos en la multiculturalidad, y que se envuelven en demasiados aspectos en xenofobias y discriminaciones al ampararse en conceptos integristas, sean raciales, religiosos o territoriales.

Al fin siempre llegamos a lo mismo: el pueblo, la gente, esquilmados y alienados por quienes hablan en su nombre.

No estamos solos

Por Juan Tomás Frutos

Salimos en paz con una voluntad que nos salva. Nos hemos comprendido con numerosas querencias que nos proponen decisiones oportunas. Nos probamos y unimos.

Nos anticipamos con resortes que nos componen con una señal que nos aligera. Nos hemos de transformar en positivo. Es un deber y una conveniencia a la vez.

Consolidamos un convite en el que nos aplaudimos. Nos atendemos con reflejos que superan lo subjetivo. Nos prepararemos para ser felices. No demoremos las resoluciones.

Inspiramos el conjunto, lo cual nos hace más fuertes. No lo olvidemos. Contamos con recuerdos que vienen del aprendizaje y de la experiencia.

Los buenos hábitos nos implican en lo real, desde la naturalidad, sin dramas. Nos cobijamos en los más óptimos puntos. Expresemos, siempre que podamos, ilusión.

Nos relatamos lo ideal. Nos gustamos. Salimos para dar con encuentros que andan esperando. Lo llevamos bien. No estamos solos. Seguramente es por ello.