De McGyver a Platón

Por En Cierta Medida

Los que hemos crecido televisivamente al calor de los sábados por la tarde con un bocadillo de mortadela en una mano, un tebeo de Mortadelo en la otra y una película de 'Sesión de tarde' (que podía ser de vaqueros, de piratas o de la II Guerra Mundial) ante los ojos, tenemos un cariño especial a las películas “de romanos”, que también llenaban muchas de esas tardes de sábado. En las películas “de romanos”, que ahora llamamos péplum, salían romanos, griegos, egipcios, babilonios, forzudos con faldita corta, chicas con faldita también muy corta, dioses, héroes, malos con barbita, terremotos, templos, guerreros, batallas tremendas, fantásticas comidas llenas de platos rarísimos, emperadores, senadores romanos, bárbaros, cartagineses, tiranos y hasta algún que otro filósofo (Aristóteles en 'Alejandro Magno' de Robert Rossen, por ejemplo). Espero que la programación televisiva navideña incluya alguna película “de romanos”. ¿Qué tal 'Ben-Hur'? Tampoco estaría mal poder ver de nuevo 'La vida de Brian' o 'Los diez mandamientos', para que los jóvenes se descacharren y entiendan la diferencia entre la versión del mito de Moisés de Ridley Scott y la de Cecil B. DeMille. Pero, si pudiera escoger, me gustaría que TVE emitiera 'El tesoro perdido de la Atlántida', protagonizada por McGyver, ya saben, el héroe favorito de Patty y Selma, las hermanas de Marge Simpson.

¿De qué va 'El tesoro perdido de la Atléntida'? Verán, resulta que los atlantes (sí, los habitantes de la Atlántida) habían dejado para la posteridad un libro de platino y una Antorcha de la Verdad que pasó a manos del legislador griego Solón porque se lo dieron los egipcios. Más tarde, los discípulos de Solón huyeron a Inglaterra y vivieron en paz hasta que los romanos los masacraron, pero unos pocos sobrevivieron y huyeron con el libro y la antorcha, escondiéndose en los Balcanes. Genial. La película está llena de datos imposibles, hechos descacharrantes, personajes fuera de tiempo y lugar, objetos que jamás existieron y magníficos anacronismos, y ahí está la gracia. Es fácil pasar de 'El tesoro perdido de la Atlántida' a Platón, porque el filósofo hace referencias a la Atlántida en sus diálogos 'Critias' y 'Timeo', y también a Solón, uno de los siete sabios de Grecia. Se puede descubrir el mundo clásico a partir de una loca aventura de McGyver. Es posible llegar a Platón partiendo de la Atlántida. Ya me imagino a Patty y Selma leyendo la 'República'. Feliz Navidad.

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