De Felipe al de la coleta

Por Joaquín del Río

Encaro el 2015 que acaba de empezar convencido de que será un año en que viviré un final de ciclo, en el que se va a desmoronar en España el régimen que empezó en 1978 y cuya debacle degustaré, como disfruté al ver caer la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o la República Democrática Alemana, en las cuales creí en algún momento.

Igualmente, creí hace tiempo en la transición de Adolfo Suárez y la evolución de Felipe González... pero ahora sólo creo en la revolución de Pablo Iglesias, aun con todo el peligro que veo en ella. Porque, si el PSOE de 1982 tenía tras de sí una caterva de jóvenes educados en la disciplina de la clandestinidad, al Podemos de 2015 le va a costar mantener el orden en el guirigay de sus simpatizantes.

Pero sucede que yo les conozco de cerca y, por eso, confío más en su estímulo que en sus personas; de modo que espero que su discurso haga reaccionar a mis favoritos de la izquierda clásica, para que se olviden de 'apparatchik', poderes orgánicos y demás mandangas y den entrada en sus doctrinas al espíritu asambleario que está de moda.

Tengo suficiente trayectoria como para saber que el asamblearismo es insoportable, pero espero de los líderes de la izquierda que tengan más aguante que yo, porque sé que, si el 'felipismo' tenía base por abajo, el 'iglesismo' viene desde arriba, y hay que hacerle a éste el mismo caso que se le hizo a aquél... Deseo que Rivi en Oviedo y Josechu en Gijón sepan gestionar las cosas mejor de lo que haría yo; pero para los dos pido el apoyo/control de Podemos, porque me consta que ambos tienen mucho indeseable en su entorno.

Tanto Roberto Sánchez como José María Pérez serían buenos valores del municipalismo asturiano, pero ambos tienen enfrente rivales distintos: el primero tiene a un peso pesado como Agustín Iglesias Caunedo y el segundo tiene a una ñoña como Carmen Moriyón, así que sus derrotas tampoco me producirían el mismo efecto.

En todo caso, mis medios actuarán con pulcritud en el inminente proceso electoral, pero yo no oculto a quién prefiero como ganador; sé que tanta sinceridad no está de moda, pero es lo que me gusta hacer... y ya estoy mayor para andarme con bobadas.

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