El amor más verdadero

Por Enrique Centén

Se ha celebrado en Lozoyuela-Las Navas-Sieteiglesias, el II Certamen de cartas de amor por San Valentín, en el primero solo se presentaron cinco cartas, pero en este segundo han sido 23 y sorprendentemente desde distintos puntos no solo de España, también de Europa e Hispanoamérica, como: Barcelona, Huesca, Sevilla, A Coruña, Málaga, Ciudad Real, Madrid, Lozoyuela, Sieteiglesias, Las Navas, Curso de 3º de la ESO del Colegio Luisa de Marillac de Miranda de Avilés (Asturias), Bélgica, Argentina, Colombia, Uruguay.

Pero la sorpresa es la carta siguiente, es de una tremenda emotividad, escrita bajo el seudónimo de Alayda, lo único que sé es que viene de Barcelona.

Al amor más verdadero
Un día cualquiera, no importa cuando
Ha pasado tiempo desde que me hubiera gustado que tú lo hicieras, sin embargo, hoy soy yo quien me dedico esas palabras que nunca salieron de tus labios ni de tu letra.
Me escribo para recordarme que me quiero.
Porque estuviste profundamente equivocado y son infinitos todos los motivos que tengo para estar orgullosa de mí es el momento de rendirme sincero homenaje.
Por cada día que no paso contigo, por haber sido capaz de salir adelante a pesar de las dificultades y del pozo donde me dejaste sepultada.
Por hacer de tus agravios un motivo para ser más fuerte; por no volver a permitir que tus insultos me carcoman en silencio.
Me quiero.
Por el valor que nunca reconociste en mí; por haber dejado de significar poco más que un plato caliente y ropa limpia a tu llegada.
Por recuperar la vida que sacrifiqué por formar parte de la tuya. Por haber desempolvado la ilusión. Por no tener que volver a pedir perdón ni permiso; por no tener que vivir sin hacer ruido.
Por cada vez que he vuelto a sonreír, por poder alzar la mirada al caminar; por haber enterrado la mujer pequeña en la que me habías convertido y ser de nuevo la mujer que siempre fui.
Me quiero y merezco repetirlo.
Por haber conseguido abrir ventanas y dejar que me empape la primavera; por no tener que volver a disimular con artificios tus rasguños de alcohol y tabaco. Por las absurdas excusas que encontrabas para someterme a tu ira; por cada vez que me levantaste la mano.
Por el miedo que sentía cuando abrías la puerta.
Hoy me digo que me quiero.
Por cada noche que he dejado de pasar en vela, por haber tenido el coraje de pedir ayuda para alejarme de tu amor verdugo; por no tener nunca más que ocultarme tras maquillajes y mentiras. Por no volver a inventar excusas que justificaran tu comportamiento.
Me quiero.
Porque puse fin a esa condena y logré deshacerme de los grilletes con los que me encadenabas a un amor equivocado; porque ahora sé que mentías al decir que me querías después de cada paliza.
Porque no temo que llegues con ganas de matarme y no volveré a guardar silencio…
Hoy, como cada día, merezco decirme que me quiero.
Sinceramente mía…


Alayda

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