El embrollo semántico de 'terrorismo'

Por Mohamed Boundi

Por desgracia, el término “terrorismo” llena la literatura mediática y confunde a los intelectuales y políticos. Si existe una convicción colectiva según la cual es inhumano justificar los actos terroristas, es aun difícil admitir una sola y única definición de este fenómeno. El término cambia de sentido según la zona geográfica, el grupo social o los intereses ideológicos y políticos.

Doctores de la ley, rectores de universidades islámicas e intelectuales lo están intentando en el Congreso internacional “Islam y lucha contra el terrorismo” (Meca, Arabia Saudita: 22-25 de febrero) desde la primera sesión. No es tarea fácil convencer a los fanáticos de la obligación de respetar el derecho a la vida, los derechos humanos y la coexistencia de todos sin atentar a sus intereses y creencias, nos explicó Jamal al Marakby, presidente del Consejo de los Ulemas (doctores de la ley) en Egipto. De ahí, surge el desacuerdo en relación con la definición del concepto del terrorismo dentro de los círculos intelectuales musulmanes.

Desde inicio del Congreso, los debates se centran en la determinación del sentido lingüístico del terrorismo. En las charlas con numerosos participantes, hemos notado una real preocupación por la ignorancia de los verdaderos problemas que generan la angustia de los jóvenes musulmanes que se juntan a los grupos violentos o se refugian en las redes terroristas. Numerosos participantes resumen en cuatro las causas que intervienen en la dificultad de definición del terrorismo: la falta de un consenso entre los expertos e investigadores en torno de los objetivos del terrorismo, la confusión del concepto del terrorismo con otros de la misma finalidad, la falta de referencias precisas para explicarlo, y la evolución de los factores coyunturales que incitan al terrorismo.

A otro nivel de la reflexión, los participantes han sugerido una definición del terrorismo en una perspectiva internacional, explicando que se trata de un fenómeno histórico que ha dejado su huella en todas las civilizaciones. No es la seña de identidad de alguna etnia o religión precisa. Para trascender toda confusión semántica, los participantes insisten en la separación entre el terrorismo y la lucha armada.

Las Naciones Unidas reconocen la lucha armada como un derecho de los pueblos para conseguir la autodeterminación, la liberación de sus territorios o la recuperación de la independencia usurpada. Además, el concepto del Yihad (Guerra Santa) es totalmente ajeno a este fenómeno de los actos terroristas o violencia religiosa. En este contexto, lamentan el hecho de que el terrorismo se identifica actualmente con el islam cuando sus actores son musulmanes. Aun así, los principios del islam predican la coexistencia pacífica, la tolerancia y el reconocimiento mutuo.

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