La voz de Matilde Conesa

Por Félix Población

Ayer fue un día triste para los enamorados de la radio. Los sigue y los seguirá habiendo siempre por la renovada pujanza comunicacional del medio y porque la primera historia de la radio marcó también una impronta de honda huella en varias generaciones de españoles, entre las que se encuentra la mía. Murió a los 86 años Matilde Conesa.

Actriz de radio y de doblaje cinematográfico, puso su voz a actrices tales como Lauren Bacall, Bette Davis o Anne Bancroft y fue la Bruja Avería en 'La Bola de Cristal'. A lo largo de cuarenta años participó activamente en los seriales emitidos por Radio Madrid y fue actriz destacada en uno de los espacios radiofónicos que más influyó en quien suscribe estas líneas para aficionarse por la literatura: la versión sonora de los 'Episodios Nacionales' de Benito Pérez Galdós. Creo recordar que se emitían por la noche y pocos fueron los que me perdí, para pasar –después de conocerlos de voz– a las páginas en papel de la extraodinaria obra del escritor canario.

Como otros muchos colegas suyos de entonces, Conesa se formó en el Teatro Español Universitario y participó en innumerables radionovelas, así como en otra emisión que tuvo para mí decisiva influencia: Teatro del Aire. Se trataba de un programa notable en el que se ofrecían excelentes adaptaciones radiofónicas de conocidos libretos teatrales, con un no menos sobresaliente plantel de grandes voces del equipo de actores de Radio Madrid.

Matilde Conesa participó, entre otros muchos seriales, en 'Lo que nunca muere', de Guillermo Sautier Casaseca, o en 'Ama Rosa', radionovelas con centenares de capítulos, acogidos con expectación cada tarde por millones de amas de casa. No se puede olvidar tampoco la serie nocturna 'Matilde, Perico y Periquín' (1954-1971), emitida a la hora de la cena e integrada por Conesa (Matilde), Matilde Vilariño (Periquín) y Pedro Pablo Ayuso (Perico) y que más tarde reverdecería en cierto modo con 'La saga de los Porretas', último gran serial de la historia de la radio española, con las voces también inconfundibles de José María Escuer y Manuel Lorenzo.

La muerte de Conesa –tal como he leído en algún obituario– cierra más de sesenta años de una voz singular, magnífica, una de las más reconocidas de aquellas distantes décadas en que la radio vivió su edad de oro. Estoy convencido, por eso, de que su voz seguirá sonando siempre en la escucha interior de varias generaciones de ciudadanos.

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