Para leer antes de ver 'Manhattan'

Por En Cierta Medida
 
Un joven amigo, estudiante de segundo de bachillerato, vio en La 2 'Si la cosa funciona', la película de Woody Allen interpretada por el gran Larry David, y se enamoró para siempre del genio neoyorquino. Prometí escribir para él, y para todos los nuevos enamorados de Allen, una guía rápida para viajar a la obra del director de maravillas como 'Manhattan', 'Annie Hall' o 'Hannah y sus hermanas'. Aquí está.
 
–¿Cuál es el verdadero nombre de Woody Allen?
–Allen Stewart Konigsberg. Konigsberg, por cierto, es el lugar de nacimiento de Emmanuelle Kant. Pero Allen no nació en Konigsberg, sino en Nueva York; y no es kantiano, sino neoyorquino.
 
–¿Es cierto que Woody Allen nació debajo de una montaña rusa de Conney Island, como afirma en 'Annie Hall'?
–No nació debajo de una montaña rusa, pero a los quince años ya trabajaba (después del colegio) ofreciendo ideas a una empresa de publicidad al mareante ritmo de doscientas ideas diarias. Fue un mal estudiante en la universidad de Nueva York, de la que le echaron a patadas el primer año por copiar el examen de metafísica: miró dentro del alma el chico que se sentaba delante. Escribió sketches para la televisión, publicó artículos en 'New Yorker' y 'Play Boy', escribió obras de teatro y actuó en night clubs antes de dirigir su primera película ('Toma el dinero y corre” (1969) o de escribir el guion de '¿Qué tal, Pussycat?' (Clive Donner, 1965). Quiso ser espía, pero abandonó esa idea cuando le dijeron que los espías debían tragarse el microfilm si algo iba mal (su médico le había prohibido el celuloide). También quiso ser mago. Y vaquero. Pero terminó siendo escritor. Por eso dice que nació debajo de una montaña rusa de Conney Island.
 
–Sexo, Dios y Muerte ¿forman la Trinidad según Woody Allen?
Allen sólo está seguro de dos cosas: el sexo y la muerte. Aunque últimamente parece que duda de la muerte. El sexo es lo más divertido que uno puede hacer sin reírse y, como dice en 'La última noche de Boris Grushenko', lo importante del sexo es la calidad y no la cantidad, pero, si es menos de una vez cada ocho meses, hay que pensárselo. El cerebro es el segundo órgano favorito de Allen, por eso piensa mucho en la muerte y en Dios. En cuanto a la muerte, le preocupa saber si en el más allá le cambiarán a uno un billete de veinte pavos; y en cuanto a Dios, Allen reconoce en 'El dormilón' que no cree ni en Dios, ni en la ciencia, ni en los cambios políticos. Pero si, finalmente, resulta que Dios existe, Allen no cree que sea malvado, sino que está poco preparado.
 
–¿Cuál es la ciudad favorita de Woody Allen, Nueva York u Oviedo?
–Por favor.... Woody Allen es el director, co-guionista y protagonista de 'Manhattan', no de La Argañosa. Después de Nueva York, la ciudad  favorita de Allen es París. También le gustan Londres y Venecia. Pero en Oviedo tiene una estatua.
 
–¿Qué hace Woody Allen cuando no está escribiendo o dirigiendo una película?
–En las entrevistas serias, Allen dice que su vida es muy sencilla: se levanta tarde, da un paseo, ve un partido de béisbol en la tele, va al cine, a cenar… Pero, en realidad, en sus ratos de ocio lee pornografía en Braille, reescribe el Antiguo Testamento dejando de lado a Dios y toca el clarinete.
 
–Woody Allen adora a Ingmar Bergman. ¿Se podría decir que el director de 'Interiores' es un director europeo?
–Se podría decir eso si dijésemos también que Mao Zedong es un comunista alemán o Messi un delantero centro africano. Allen dice que Bergman es el mejor director de cine del mundo, y también le gustan las películas de Fellini, Antonioni, Truffaut y Buñuel. Pero es un director norteamericano, como prueba el hecho de que haya realizado una película-homenaje a Bob Hope, un cómico que sólo entienden los norteamericanos. Woody Allen no es un cineasta europeo y tampoco es exactamente un intelectual. Los intelectuales, dice Allen, son como la mafia: sólo se matan entre ellos. El europeo director de 'Interiores' se define a sí mismo como un cómico norteamericano clásico que no lee demasiado, hace chistes sobre cómo conseguir llevarse a la cama a una chica guapa y huye de la gente que es más fuerte.
 
Y, ahora, tenéis que ver 'Manhattan' sin falta.
 

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