EDITORIAL / Homosexuales

El Tribunal Supremo de Estados Unidos (palabras mayores para la Justicia... nada que ver con su politizado homónimo español, tan poco creíble como los temibles juicios del ministro nazi Hanz) acaba de legalizar el matrimonio como la unión de dos personas, sin que importe su sexo, su edad o su condición. Y algunos Estados ultraconservadores aseguran que no van a cumplir esa jurisprudencia, aunque no podrán hacerlo; ¡menudos son para eso los yanquis!

Así que –quiéranlo o no sus detractores– la homosexualidad ha sufrido un cambio cualitativo que modernizará el mundo; porque lo que pasa en EEUU influye en todo el planeta. Y no es la primera vez que pasa eso, aunque a través de la Historia los países influyentes han sido muchos: hoy está mal vista la relación sexual con menores, pero María (la llamada Virgen) tenía 14 años cuando concibió a Jesús de Nazareth (llamado Jesucristo por los creyentes).

El mundo admira hoy a Alan Tourin, un genial matemático inglés que posibilitó la derrota de Adolf Hitler al descifrar la codificación de sus máquinas Enigma (una historia que ya cuentan varias películas) y que murió en la ignominia porque era homosexual... lo que en su época era el peor delito que se podía cometer en el Reino Unido.

Pero las cosas han cambiado mucho tiempo; y seguramente para ello ha sido determinante el trabajo de los heterosexuales tolerantes, así que ya pueden felicitarse todos por no tener que ocultar más a los amigos gays. ¡Que todos disfruten en paz del nuevo tiempo!

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