EDITORIAL / Presupuestos electorales

Los partidos políticos funcionan a tope para las elecciones generales del próximo día 20 de diciembre, fecha interesada donde las haya, ya que la gente estará pensando en la Navidad –y/o en la Lotería– y será más proclive a perdonar al equipo de Mariano Rajoy sus mentiras que si fuera antes a las urnas.

A ese estado de cosas no son ajenos los movimientos de las formaciones en Asturias, pese a que su electorado habló hace poco. Aquí, el Partido Popular intenta dar la puntilla a Foro (en evidente declive) y PSOE e Izquierda Unida quieren presentarse como la izquierda seria apoyando un proyecto de Presupuestos Generales al que tendrá difícil sumarse Podemos.

En realidad, ninguno de los dos movimientos es necesario, aunque responden al resabio de la política tradicional ("no vale con derribar al rival; hay que partirle el espinazo, para que no se pueda levantar", enseñan los clásicos). Y no son necesarios porque tanto Podemos como Foro se van a caer solos, víctimas de sus propios errores: ni Oviedo perdonará a Somos que haya puesto en cuestión los Premios Princesa ni Gijón olvidará que Xixón permitió a Carmen Moriyón seguir siendo alcaldesa; en cuanto al partido de Álvarez Cascos nunca fue otra cosa que una pataleta de su vanidoso fundador.

El caso es que el Gobierno de Javier Fernández deberá fiar su propuesta para 2016 a lo que pueda suceder en los comicios nacionales, donde sólo una debacle puede darle un algún apoyo con el que ahora no cuenta... el del PP, por ejemplo.

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