Entender para creer

Por En Cierta Medida

Cuanto más veo la tele, menos entiendo lo que pasa. Y eso me fastidia. No me gusta “ver sin entender” porque me enseñaron que eso es pecar contra la razón; y yo soy, como una vez dijo un viejo amigo, muy “creyente en la razón”.

Me resisto a no entender lo que veo. San Agustín dijo que hay que  “creer para entender”. Allá él. San Anselmo no buscaba comprender para creer, sino creer para comprender, pues “si no creyese, no llegaría a comprender”. Bueno, pues vale. San Bernardo de Claraval despreciaba la inteligencia de la fe y admitía como única sabiduría a Cristo crucificado. Qué le vamos a hacer.Pero Pedro Abelardo decía que es preferible entender a creer, que un discurso ininteligible es inútil y que no se puede creer algo que no se ha entendido. ¡Pues claro! (Les hago notar, sin embargo, que los tres primeros son santos, y el último no). Odio, como Pedro Abelardo, los discursos ininteligibles, y no soporto que me obliguen a creer lo que no entiendo. Y desde que el mal se hizo carne de nuevo en París, no entendí nada de nada.

Todas las cadenas televisivas informaron del ataque de los bárbaros ignorantes a los ciudadanos que escuchaban música o bebían una cerveza. Todas las cadenas llevan varios días conectando en directo con París y poniendo el micrófono delante de la boca de políticos que explican por qué hay que iniciar la guerra número 12.400, o así, desde que Fukuyama proclamó el fin de la historia: el uso legítimo de la fuerza, la causa justa y todo eso. Pero no entendiendo nada. Así como san Bernardo de Claraval confiaba en las enseñanzas de los apóstoles, parece que los ciudadanos debemos confiar sólo en lo que le dicen los apóstoles del nuevo orden mundial. Los “analistas” se limitan a “creer para entender”, como san Agustín y san Anselmo. Y Rajoy  y compañía no son más que buenos creyentes que hace ya mucho tiempo que dejaron de intentar ser como Pedro Abelardo, porque su actitud  es buena para el espíritu pero mala para alcanzar la santidad.

Vemos imágenes de aviones de guerra despegando, misiles, soldados, policías... ¿Son reales, o tienen varios años? ¿Está pasando verdaderamente lo que nos dicen que está pasando? Ahora que todos estamos muertos de miedo, ¿qué podemos esperar? No entiendo lo que pasa, así que no me creeré sin más todo lo que me digan. Claro que ¿a quién le importa? No entiendo muy bien la génesis y el desarrollo del llamado Estado Islámico, ni las soluciones para acabar con él. Es que tuve buenos maestros.

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