Es mucho mejor hacer el amor

Por En Cierta Medida

Si abro mi libro gordo de Petete de las cosas que odio por la letra “G”, encontraré ocupando un lugar de honor los “Grandes éxitos”, ese terrible invento que consiste en hacer una selección la mayoría de las veces discutible de canciones, poemas, cuentos, libros o de lo que sea y venderlo como si se tratara de la primera vez, cariño. Claro que si abro ese mismo libro por la letra “L”, también me encontraré con “Lo mejor de”, que es una versión generalmente para la tele y artefactos así de los “Grandes éxitos” y que tiene las mismas consecuencias antirreflexivas, trivializadoras, superficiales y glotonas. Hecho este paseíllo introductorio, pasemos directamente a matar.

A los que nos gusta el fútbol, nos revientan muchas cosas. Nos revienta que se nos trate como neandertales, por ejemplo; o que se utilice nuestra pasión por las bellas jugadas y los dulces toques para revitalizar el concepto de “alienación”, con la de cosas que hay en el mundo que merecerían ese honor; o que crean que el fútbol consiste única y exclusivamente en meter goles, así, a lo bestia. Pues no. Los futboleros también somos homo sapiens, no estamos más alienados que los demás y creemos que el fútbol es mucho más que un golito. Viene todo esto a cuento de esa especie “Grandes éxitos” o “Lo mejor de” que la tele nos coloca después de cada jornada con tal ausencia de romanticismo futbolístico que parece que uno está follando con el fútbol en vez de hacer el amor, como debe ser. Ver un partido de fútbol es hacer el amor, y tragarse (con perdón) los goles de la jornada así a palo seco es follar. Falta el romanticismo, el ambientillo, los silencios del juego, la mirada al frente del centrocampista, el gesto del defensa central dando órdenes a sus compañeros, el vuelo del portero, la pelea en tierra de nadie, la carrera perdida, el balón que nunca llegará a su destino... ¿Goles? Claro, pero al final.

Decía Robert Louis Stevenson que si fuera posible abarcar de una sola mirada todos los detalles del mundo y colmar así nuestros deseos de conocimiento, ¿no resultaría difícil encontrar con qué divertirse luego? Si nos dan los goles perfectamente empaquetados, ¿no resultará difícil divertirse luego con una simple jugadita? “Lo mejor” del fútbol no son los goles, como lo mejor de 'Titanic' no es el hundimiento del barco, ni lo mejor de una novela es el final, ni lo mejor de la música que nos gusta es la selección de lo más vendido que hace la casa de discos. La diversión no está en “Lo mejor de” ni en los “Grandes éxitos”; no está en lo más divertido, ni en lo más importante, ni en lo más pegadizo, ni siquiera en conseguir el objetivo, sea cual sea. La diversión está en hacer el amor a lo grande, y no en follar a lo pequeño. La diversión, en el fútbol, está en sentir la caricia de la jugada con clase, y no en el grito de placer tras el orgasmo del gol.

¿Usted qué prefiere, vivir su vida o vivir sólo “Lo mejor de” su vida? Pues eso.

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