LECTURAS SOSEGADAS / Entrevista con Javier Aréstegui

Por Javier Padilla

Escribía Fernando Savater en El País recientemente que “Cuando veo una bandera española es como cuando veo una bandera de la cruz roja: señala un sitio en que seré atendido”. Hay realmente pocos sitios como la verdaderamente bulliciosa y multicultural Nueva Delhi para ser atendido en tu idioma y con algo de la calma que escasea fuera; quién diría que por una vez se pudiera asociar la idea de España con la conversación razonada y tranquila. El diplomático, político y escritor Gustavo de Arístegui (Madrid, 1963) ha sido en los últimos cuatro años embajador español en la India tras una larga experiencia en la política nacional de la que salió por lo que, utilizando sus propias palabras, consideró un “accidente político”. Me atiende en la atareada embajada (nada más irse se reúne con el Chief Minister de Delhi) para charlar unas horas sobre su vida y el complejo país, subcontinente o universo en el que nos encontramos, India. Desde el principio hay que advertir que sumergirnos en una cultura y situación política como la de India es difícilmente asimilable si nos situamos desde el punto de vista español o europeo. Aunque pueda haber puntos en común y analogías con nuestro país cualquier atajo simplificador que utilicemos para orientarnos puede llevarnos a error: India, en efecto, es mucho más.

Viene usted de una familia de diplomáticos. Me gustaría empezar preguntándole por sus inicios en la carrera diplomática. ¿Por qué decidió apostar por la carrera diplomática y, posteriormente, la política? 

Cuando estaba en el colegio ya tenía una clara vocación internacional. La ventaja que tenemos los hijos de los diplomáticos, que es la única, es que tenemos los idiomas. Como cualquier otro expatriado si tu padre vive 11 años en Estados Unidos el inglés lo aprendes. Además mi padre tenía madre francesa y el francés nos vino también de forma natural. Dicho esto hay una vocación en primer lugar de servicio público. Ser un funcionario público en el ámbito en el que me siento más cómodo que es el internacional. Di el salto a la política porque pensé que en la misma se podía hacer más y alcanzar posiciones más ejecutivas que en la función pública. Luego resulta que a veces es cierto y otras veces no tanto. El servicio público da determinadas satisfacciones pero es mucho más duro y sacrificado de lo que la gente piensa. Hay muchos tópicos absurdos sobre la privilegiada situación de los diplomáticos que son directamente falsos.

¿Qué le pareció a Pedro Manuel de Arístegui, su padre, que siguiera sus pasos? 

Mi padre al principio no estaba muy de acuerdo con que fuera diplomático. Luego cuando vio que me lo estaba tomando muy en serio me apoyó plenamente. Yo aprobé el mismo año que mataron a mi padre y me hubiera gustado que me viera ingresar pero no pudo ser. Murió en pleno estudio de las oposiciones y eso impidió que pudiera presentarme al otro idioma, el alemán, que llevaba.

¿Cómo había sido la vida de su padre hasta su muerte en el Líbano en 1989? 

Mi padre era un hombre que tenía una vocación pública muy clara. Tuvo accidentalmente un puesto político que fue el de Gobernador Civil de Guipúzcoa. Diferenciándose de mí él decía: “Yo soy un diplomático al que metieron a político y tú eres un político que se ha metido a diplomático”.

Antes de presentarse a candidato por el Partido Popular en Guipúzcoa, Zamora y Ciudad Real pudiste vivir en diversos países de bastante interés geopolítico. En el 90 estuviste destinado en la Dirección General de África y Medio Oriente. ¿Cómo vivió la invasión de Kuwait por Irak?  

Tras aprobar la oposición en el año 89 empiezo en la Dirección General de Europa. Un año después, en julio del 90, llego a la subdirección general de Oriente Medio. Empezaba entonces a haber una tensión entre Kuwait y e Irak pero en ese momento era un conflicto al que no se le daba demasiada importancia. Me encargaron hacer una nota informativa que fue, de hecho, la primera que hice. La entregué al Director General, Jorge Dezcallar, el 31 de julio y el 2 de agosto Irak invade Kuwait. Entonces la única nota que había en el Ministerio de Exteriores que había sobre el conflicto era la mía que fue la que en las primeras horas se transmitió a todo el gobierno. En el tremebundo año 90 acabé yendo como un diplomático muy joven a las reuniones de la Unión Europea, a las reuniones de la OCDE y a las reuniones de la OTAN; fue un verdadero bautismo de fuego. Con 26 años de repente te encuentras yendo al grupo de trabajo de Oriente Medio donde estaban los viejos embajadores con toda su experiencia y peso institucional detrás. 

Y de ahí a la Libia de Gadafi. ¿Cómo fue su experiencia allí? 

Estuve en Libia dos años y medio. La verdad es que Libia era un país duro y bastante incomunicado pese a que aún había vuelos directos ya que no se habían producido las sanciones por el atentado de Lockerbie. Fue un tiempo muy apasionante e instructivo pero muy duro. No había de nada: ni tiendas, ni leche, tenías que lavarte la cabeza con agua embotellada porque el agua era negra. Yo tenía dos hijos pequeños y era complicado. El régimen era muy opresivo, muy secretista. Los libios no hablaban apenas con extranjeros. Hice algún contacto importante del régimen y algunos de ellos han sido protagonistas del final de Gadafi como Musa Kusa Abdullah Senussi. 

Y entonces fuiste a Jordania en plenas negociaciones del Acuerdo de Oslo. 

Llego en plenas negociaciones, en verano del 93, y fuimos testigos de sus resultados puesto que las mismas fueron secretas. Asimismo fui testigo de la apertura de la embajada israelí en Amán. Habían invitado al cuarteto y al anfitrión, España, de la conferencia de paz del 91 que había sido en Madrid. En Jordania también fuimos testigos del acuerdo de paz de Wadi Araba y de una visita de los reyes de España, fueron experiencias muy hermosas e instructivas.

¿Cómo fue volver a España de la mano de Mayor Oreja? 

Llego a Madrid en el año 96 sin haber cumplido 33 años como director del gabinete de Mayor Oreja. Era un momento muy duro de ofensiva terrorista. Recuerdo mucho trabajo, muchas carpetas, muchos viajes y reuniones. Disecamos la sentencia de la Corte Suprema de Canadá sobre el referéndum de Quebec, línea a línea y punto a punto. Nuestra interpretación ha sido muy utilizada por los que defienden la racionalidad respecto a los, desde mi punto de vista, irracionales argumentos secesionistas tanto en España como en otros países. No mucho tiempo después me llamó el presidente del gobierno y me dijo que quería que me presentara a las elecciones como número dos por Guipúzcoa para reforzar las listas del Partido Popular Vasco. En un momento dado me nombran portavoz de exteriores, donde estuve 11 años en muy diferentes etapas. Recuerdo jornadas maratonianas de 15 a 17 horas en las que repasábamos informes y preparábamos intensísimamente reuniones de todo tipo. Colaboré con Josep Piqué en mi primer año y medio como portavoz y poco después entramos en la vorágine de Irak. En el Ministerio del Interior yo recordaba una y otra vez que teníamos un riesgo nuevo, el yihadismo. Recuerdo que el 11 de septiembre de 2001 yo estaba en Bruselas en la Comisión de Defensa del Consejo de Europa. Estando en la sesión plenaria me llaman diciéndome que ha habido un accidente gravísimo contra una de las torres y que pudiera ser un atentado. Vi en la televisión cómo se estrellaba el segundo avión, que no dejaba lugar a dudas. La siguiente llamada que recibí fue de Mayor Oreja“¿Cómo sabías que esto iba a ocurrir algún día? ¿Y cómo te centraste en Bin Laden?”. A principios del año 1996 había escrito un artículo en la revista Política Exterior en el que hablaba del yihadismo y decía que la persona más peligrosa para la paz y la estabilidad en el mundo en los próximos años iba a ser un desconocido sujeto oscuro que se llamaba Osama Bin Laden.

¿Cómo ha cambiado y se ha ido transformando el terrorismo en los últimos años?

Este mundo en el que el paradigma está cambiando constantemente y en el que tanto los partidos políticos o los medios de comunicación han tenido que adaptarse rapidísimamente a una nueva forma de entender las cosas no es ajeno al terrorismo. ISIS es una versión 2.0 de Al Qaeda, tanto en crueldad como en organización, intensidad y objetivos. Lo importante es saberse adaptar y anticiparse a las nuevas tendencias. Para analizar correctamente una situación política no puedes hacer un solo eje sobre la base de lo anterior sino que tienes que hacerlos sobre las posibles proyecciones que, obviamente, no se pueden fundamentar en adivinanzas sino que tienen que ser una proyección educada. Estas proyecciones muchas veces estarán equivocadas porque una desviación de medio grado en el punto de origen en muchos kilómetros da lugar a un fallo relativamente grande. Algunas circunstancias pueden cambiar someramente una realidad hoy haciendo que lo esperado cambie de manera radical. Yo creo que es lo que ha ocurrido con el nuevo terrorismo. A los analistas en general y a ciertos occidentales en particular les gusta la certeza de lo estructural: nos encanta aprendernos la lección y creer que todo es muy concreto y estructurado y en realidad es mucho más fluido y cambiante. A partir de aquí entran a funcionar los tópicos que hacen que todo resulte más fácil de digerir pero que no hacen sino nublar el entendimiento: Al Qaeda es una red de redes, Al Qaeda es una franquicia terrorista, ISIS es no sé cuántas cosas más. La realidad es más compleja. Hay adaptación: red propia de Al Qaeda y de DAESH, hay franquicia del uno y del otro, hay grupos terroristas que nacen independientemente del uno y del otro y que se integran en la esfera de influencia ideológica del uno o del otro y, después, hay lobos solitarios que están radicalizados que pueden o no estar influenciados por un grupo terrorista. Es un mundo tremendamente complejo. Siempre ponía el ejemplo de que un señor que es un camarero en el hotel Ritz de París y es un yihadista en secreto, radicalizado en una madrasa o en un portal de internet. En este hotel entra Salman Rushie a cenar y este tipo coge un cuchillo y lo mata. ¿Es este un asesinato de Al Qaeda? Obviamente no. ¿Es un atentado estructurado? No. ¿Es un atentado yihadista? Sí. Todos sabemos que el riesgo de atentado para personalidades conocidas es inversamente proporcional a la exposición. No es lo mismo un atentado contra un objetivo preciso porque tú sabes que tiene una finalidad muy clara que es desactivar a una sociedad y su respuesta frente al terrorismo como es el asesinato de Theo Van Gogh que un atentado que tiene como objetivo amedrentar al mundo entero diciendo le puede tocar a cualquiera: 11-S, 11-M, Bali (a fecha de la entrevista no se habían producido los atentados de París).

Gustavo de Arístegui Foto 2

Hablemos ahora de la India. Lleva usted cuatro años aquí y yo soy un recién llegado. Hay demasiados temas y demasiados círculos concéntricos de tensión que se tocan en un país tan diverso y complejo como este, hay factores que son difícilmente entendibles desde el panorama occidental como para sentirse uno orientado con facilidad. Numerosos intelectuales británicos calificaban a la India, en las vísperas de la independencia, una nación improbable e innatural. 

Ya ves cómo se equivocaron.

Probablemente. Según cuenta el historiador indio Ramachandra Guha en su libro India After Gandhi, uno de los argumentos de ciertos intelectuales británicos reticentes con la independencia de la India era que hubiera demasiadas tensiones entre los distintos territorios que derivara en una vuelta al caos anterior. La ingeniería jurídica y social de personajes como Patel, Nehru o Ambedkar dieron lugar a la prevalencia de un régimen democrático y secular que ha seguido a lo largo de la historia manteniendo innumerables problemas territoriales y tensiones en cuatro ejes: la casta, la clase social, la religión y el tema lingüístico-étnico. Quería preguntarle, primero, por algo que usted conoce muy bien: la problemática religiosa en la India y la tensión étnico-lingüística. La religiosa derivó en la partición de India y la creación de Pakistán, en contra del pensamiento de Gandhi. Estamos hablando de algo muy serio que derivó en las mayores emigraciones masivas junto a las de la segunda guerra mundial. 

Sí, y son las que se producen en menor espacio de tiempo. En un mes cambian de lugar decenas de millones de personas.

Y la tensión étnico-lingüística, en contra del criterio de Nehru, configuró los estados conforme a criterios de lenguas, incluso cuando pudiera haber razones históricas para no hacerlo así. ¿Cuál ha sido el papel de la lengua y la religión en la configuración de la India? ¿Qué es ser indio?

Nehru tenía una preocupación muy grave y era que el nacionalismo étnico-lingüístico acabase haciendo estallar el país. No le faltaba razón. No se podía hacer de cada tribu o de cada estado principesco un estado porque era, simplemente, imposible. Según él había que buscar una cierta coherencia lingüística, geográfica, histórica y un cierto fluir de las cuencas fluviales. Los estados indios son, en sí, complejísimos. Por ejemplo Uttar Pradesh es un universo en sí mismo con multitud de otros estados como Bihar, Uttarakhand o Himachal Pradesh entre otros que se han desgajado del mismo. Las fronteras geográficas son complicadas. India es un país fascinante en el que la definición de indio más acertada es la que hace mi amigo Ravi Shankar “un indio es un señor que come cosas distintas, que habla diferentes idiomas, que se viste de manera totalmente distinta, que honra a sus muertos de manera distinta, que sigue religiones diferentes y se ha educado en idiomas distintos, con alfabetos diferentes y pertenecen a etnias que no tienen nada que ver unas con otras. Pero indio es todo aquel que quiera ser indio”. El concepto de unidad en la diversidad de la India es el más fascinante. Ese temor de los intelectuales británicos quedó superado por un ejercicio que no se ha visto más perfecto. Con todas sus imperfecciones en el proceso han conseguido que las tensiones separatistas en la India, siendo el país más diverso del mundo, sean de las más bajas. Me parece disparatado que algunos líderes nacionalistas catalanes se quieran atribuir inspiración de Gandhi cuando para él la mayor tragedia de la India y de su vida fue la partición del país. Esto es exactamente lo que supone el separatismo en España,  Canadá o cualquier parte del mundo. Es exactamente el separatismo contra el que luchó Gandhi. 

Hace una distinción entre continente y universo para referirte a la India. Continente es Europa que es muy diverso y complicado; para la India se acaban las palabras y hay que buscar algo nuevo. 

Esto es un universo. Siempre les digo a mis compañeros de broma cómo se detecta al nuevo diplomático que además es el menos listo: es el que intenta explicarnos a todos qué es la India. Si no puedes tú en cuatro años tras chaparte los libros, hablar con “50000” personas y tomarte el tema en serio. Una cosa es ver una película, leerte un libro o recorrerte el país con una mochila; otra cosa es hablar con la gente. Cuando tienes práctica ya por el apellido sabes quién es, por cómo se escribe sabes qué casta, sabes el motivo por el que se comportan de una manera determinada, qué hace un banyia, qué es un marwari, y porqué actúan como actúan. Aquí en la embajada tenemos sijs del Punjab, personas de Hyderabad, de Arunachal Pradesh y de Kerala, tenemos cristianos, musulmanes, hindúes, hay personas de todo tipo de castas y también dalits.

Volviendo al factor religioso. ¿Qué opinión le merece la partición de India tras su independencia? Las fronteras además fueron establecidas de una manera un tanto arbitraria dejando, por ejemplo, una ciudad como Lahore fundamental para los sijs ,pues fue una de las capitales de su breve reino, en una Pakistán mucho menos tolerante con las otras religiones. ¿Era imposible una India unida y secular? 

La partición es el elemento más traumático de la historia de la India. Ha sido por ignorancia manipulado y retorcido por algunos analistas, especialmente europeos, y políticos que no han entendido la vacunación que tiene este país contra cualquier intento secesionista o separatista por el que la inmensa mayoría del país siente aversión. Fue la gran tragedia personal de Gandhi y un foco de nostalgia y conflictos permanente.

Y volviendo a lo lingüístico. ¿Qué opinión le merece la creación de los estados basándose principalmente en la lengua? Tenemos personas como Potti Sriramulu que estaban dispuestos a morir por la creación de un estado como Andhra Pradesh basado en la diferente lengua. 

En la India hay unas 4000 lenguas. Nehru ya temía que crear entidades administrativas exclusivamente en función de la lengua creara tensiones nacionalistas haciendo el sueño de una unión india dentro de la más absoluta diversidad imposible. En la India hay 22 idiomas oficiales y dos idiomas nacionales, el hindi y el inglés. Pero es que simplemente con que te vayas a Uttar Pradesh o a Bihar cada 60 kilómetros te vas a encontrar con un dialecto diferente y con lenguas que son distintas. La gran cantidad de idiomas es uno de los patrimonios intangibles más importantes del país. En todo caso la lengua fue uno de los motivos fundamentales para la creación de determinados  estados a pesar de lo cual en la India hay muy pocas tensiones separatistas.

Gustavo de Arístegui Foto 3

¿Qué solución posible le ve usted a Cachemira, problema que viene de muy lejos y que responde a tensiones religiosas y geopolíticas a distintos niveles?

Hay que ser extremadamente respetuoso de las consideraciones que este país tiene entorno a Cachemira. Según la constitución de la India Cachemira tiene 225.000 kilómetros cuadrados de los cuales 80.000 están controlados por Pakistán y 30.000 por China. A India le queda el territorio de Jammu y Cachemira, que es geográficamente como una corona del país. Es un ejercicio muy complejo porque en Jammu la aplastante mayoría es hinduista y en Cachemira musulmana. La política de esta embajada ha sido la de no reunirnos con ningún político separatista y es la que vamos a continuar manteniendo. Yo no he visto al señor Abbas Jilani y me voy a ir de la India sin verle. Mi recomendación es que mi sucesor tampoco lo haga. Primero porque creo que nuestra posición no es ponernos en posición de árbitros ni de equidistancia como lamentablemente han hecho otros.

Eso intentó la Commonwealth y la ONU, en repetidas ocasiones. Y ha habido declaraciones de un embajador de un país de la Unión Europea al respecto. 

Yo no voy a entrar a valorar eso porque no me corresponde. Las declaraciones del embajador, que ya se marchó de aquí, produjeron muchas horas de comentarios en las televisiones internacionales por parte de líderes separatistas, que no fueron en absoluto positivas para la convivencia y la estabilidad. No se puede considerar siendo embajador aquí que Jammu y Cachemira es un territorio en disputa. Yo desde luego no la considero personalmente. Pero, desde luego, en la India quien diga eso con una posición de embajador, aunque después diga que es una posición personal, debiera esperarse a haberse jubilado o al menos a marcharse de aquí. Es un tema extraordinariamente delicado en el que no hay que entrar. En todo caso hay que poner las cosas en su contexto: el grado de apoyo real a un nacionalismo separatista es muy bajo en Jammu y Cachemira.

A lo largo de la historia de la India ha habido distintos movimientos separatistas que han ido poco a poco apaciguándose, en mayor o menor medida. Más allá de Nagaland y más estados del noreste de India, una de las tensiones más fuerte fue en el Punjab y fue, precisamente, motivada por motivos religiosos, en este caso con el sijismo. ¿Cómo son las relaciones con el Punjab?

El Punjab indio es el único territorio del mundo en el que los sijs son mayoría, son aproximadamente un 70% por ciento. En la India no hay casi sijs independentistas y los pocos que hay viven en el extranjero y tienen una nula influencia real. Ya entonces era una parte minoritaria y ahora lo son mucho más. Los únicos que tienen una pretensión separatista son sijs radicales que viven fuera de la India. Los punjabis en general y los punjabis sijs en particular son unas de las comunidades que más han contribuido al desarrollo de la india y su orgullo e identidad nacional como la Gran Nación que es la India. Delhi, de hecho, se ha convertido en muchos terrenos una ciudad Punjabi.

¿Qué opinión tiene de la familia política Nehru-Gandhi y su aportación a la democracia en India? 

Cualquier persona que haya estudiado la historia de la India no puede dejar de reconocer la grandeza política e intelectual, se esté o no cercano a su posición ideológica, de Nehru. Era un gigante intelectual, no cabe ninguna duda si se ha leído cualquier de sus libros. Un hombre de una cultura enciclopédica, con una visión revolucionaria para su tiempo. Hay un enorme compromiso intelectual de Nehru con la cultura y con los libros. Son una familia de  lectores compulsiva. Su hija Indira Gandhi fue innegablemente una gran figura de la política de este país. No se puede negar tampoco la gran talla política de Rajiv Gandhi y de la propia Sonia Gandhi. Ha habido una evolución política extraordinariamente positiva por parte de Rahul Gandhi, del que veíamos en 2010 al que vemos ahora hay una gran diferencia, un abismo: está bregado, está curtido, ha madurado y debate con energía y vehemencia. No cabe duda de que  el clan familiar Nehru-Gandhi son una parte muy importante de la historia de la India.

¿Y los primeros ministros de Bharatiya Janata Party (en español Partido Popular Indio)?

Ya ha habido dos Primeros Ministros del BJP verdaderamente extraordinarios y esto nadie lo duda, ni siquiera el partido del Congreso. El gobierno de Vajpayeefue un gobierno reformista, que transformó este país, lo convirtió en un actor internacional de primer nivel y empezó a convertirlo en la potencia que es hoy. Por ello le han concedido el máximo honor que hay en la India, que es el Bharat Ratna, con el aplauso unánime de toda la clase política. Tampoco se puede negar que la figura política de Narendra Modi resulta extraordinariamente fascinante, es sin duda un gran líder, una inmensa personalidad. Es un trabajador inagotable y una personalidad de inmenso atractivo político.

Narendra Modi tiene un pasado complejo en el que coqueteó con el nacionalismo hindú y el RSS (Rastriya Swayamsevak Sangh, en español, Asociación de Voluntarios Nacionales). Hasta hace poco tiempo tenía vetada su entrada en países como Estados Unidos. ¿Qué opina de su figura y su gobierno?

Narendra Modi es un hombre de orígenes modestos pero no pobres en los estándares indios. Viene de una familia que le permite ir con becas a la Universidad. Tiene una facilidad oratoria impresionante y ha sabido hacerse a sí mismo. Es cierto que figuras importantes del BJP han pasado por las filas del RSS de manera más o menos activa. No me corresponde a mí juzgarlo, es algo que está ahí. Lo cierto es que el gobierno del Narendra Modi se ha movido de una derecha conservadora ostensiblemente al centro derecha. Las políticas sociales del BJP han atraído a gente que ha militado en la extrema izquierda o el centro izquierda y hoy forman parte del BJP. Personas que vienen del Congreso e incluso del A. A. P. (izquierda populista) forman parte ahora de este partido. En consecuencia uno olvida que el BJP tenía una honda raigambre ideológica conectada con lo que podríamos definir como un socialismo comunitario distinto del socialismo de Nehru en el que él considera que es la única forma de sacar adelante el país. Yo he visto mítines de Modi y sorprende la profundidad y la convicción de su programa social.

La medida que he encontrado más interesante es la obligación de abrir cuentas bancarias a muchos de los que reciben subsidios con el objetivo de reducir la corrupción. 

Es una medida revolucionaria porque articula el país. En efecto disminuye la corrupción porque los receptores de ayudas y subvenciones necesitan identificarse. Ahora llega el dinero verdaderamente a la persona afectada. Antes muchas veces el dinero no llegaba porque había gente que se lo quedaba.

Sin embargo no han conseguido establecer el IVA a nivel de país. 

Bueno hay un IVA estatal que resulta muy distorsionador porque es de diferente presión fiscal en función de los estados y eso genera una ruptura del mercado interior. Pero acabará saliendo adelante y esto será un salto cualitativo importante para el país.

También está habiendo problemas para cambiar la ley de expropiación anterior que supone un freno para hacer avanzar las infraestructuras indias. Aunque eso supone un descontento de las comunidades afectadas, que con la ley actual han de votar a favor de la expropiación en un 80% para que se pueda efectuar. Tanto en la revista The Economist como en papers del CIDOB se le acusa a Modi de no estar cumpliendo hasta el momento las expectativas. 

El país necesita unas inversiones en materias de infraestructuras de movilidad viaria, tanto carreteras como infraestructuras ferroviarias, calculadas de 200.000 millones de dólares al año. No está teniendo una capacidad de ejecución de lo proyectado pero existe un déficit de capacidad de financiación de eso de por lo menos la mitad. Esto significa que esa mitad tiene que ser financiada por medio de concesiones. El sistema no ha funcionado bien y tiene una ley muy complicada. Ha habido ya una mejora y se va a seguir trabajando en ello. Creo que la ley de expropiación tiene que ser mucho más flexible porque con la actual se crea un círculo vicioso en el que se hace complicada la viabilidad económica de los proyectos al generar retrasos que afectan en la calificación crediticia de las empresas concesionarias, los tipos de interés y, en definitiva, a que las empresas tardan más en recaudar a través de peaje, en sacar rendimiento a los proyectos y pagar a los bancos.

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Uno de los debates más intensos en la aparentemente pacifista India ha sido con respecto a la posibilidad de tener o no la bomba atómica y todo lo que podía afectarles su tenencia o no en sus relaciones geopolíticas. Una vez India tiene la bomba atómica ha seguido el principio de Credible Mínimum Deterrence que implica la renuncia al primer ataque. Hay dudas de si el gobierno de Narendra Modi mantendrá dicho principio. ¿Qué opinión tiene de la política nuclear de la India?

Por mucho que se quiera uno meter con la India porque es una de las potencias nucleares esto es una realidad sobre lo que no va a haber paso atrás. La India es el único país en el mundo con armas nucleares que ha renunciado expresamente a la doctrina del primer ataque. Ningún otro país, incluso los que declaran que el arma nuclear es exclusivamente disuasoria, ha renunciado de forma expresa y por escrito a la posibilidad del primer ataque de la manera en que lo ha hecho India. Esto es de una importancia ético-política extraordinaria que a mí personalmente me parece admirable.

¿Cómo ve el futuro de la India?

India es un país con unas posibilidades enormes y un futuro muy brillante. Es un país con tremendos problemas que está sacando de la pobreza a un gran número de personas al año. Hay decenas de millones de personas que se integran cada año en las clases medias y el país se está desarrollando a un ritmo extraordinario en varios niveles. Habiendo problemas y tensiones que difícilmente remitirán en un futuro cercano se puede decir que hay más motivos para el optimismo que para el pesimismo si se mantienen estos niveles de crecimiento y de apertura exterior.

¿Cómo son las relaciones de España con la India? 

Para un país como España la India es un socio natural y nos encontramos muy cómodos. Hay una creciente intensidad de las relaciones, mayor fluidez y trato entre las dos administraciones. Hay muchas posibilidades en múltiples niveles. Somos el país líder en muchos mercados importantes en la India: en la energía eólica, en el control de tráfico aéreo, en el aceite de oliva y  en el sector de la industria de los componentes de automoción. Ahora mismo se están gestando importantes acuerdos de cooperación entre distintas empresas indias y españolas. Hay muchísimos intereses comunes en diversas áreas. Por ejemplo está el ámbito del agua, el commodity más precioso del siglo XXI, en el que hay empresas españolas que son líderes mundiales en el sector y que están teniendo un importante papel aquí y pudieran tener más importancia todavía próximamente .El futuro viaje del primer ministro de la India a España va a suponer un salto cualitativo en las relaciones entre los dos países.

¿Se notan mucho este tipo de visitas diplomáticas?

Sí, sin duda. A nosotros la visita de Estado del Rey de España en 2012 nos puso una cantidad de deberes y una presión muy grande. Tanto antes como después la visita del primer ministro a España se va a notar en múltiples niveles. Volviendo a la pregunta anterior el potencial con la India es enorme y soy muy ambicioso respecto a lo que podemos llegar. La gente no se da cuenta de que esta es ya una de las diez primeras embajadas de España en el mundo en número de diplomáticos de carrera, becarios, lectores de español y personal expatriado español con pasaporte de servicios. España se ha dado cuenta poco a poco del potencial de la India. Además hay una simpatía natural. Nos hace falta un mayor conocimiento de la India y tener más expertos del país.

¿Se espera un vuelo directo España-India? 

Estamos en conversaciones muy avanzadas con Air India. Es una de nuestras asignaturas pendientes. Esperemos que a no mucho tardar, a principios del año que viene, sea ya una realidad. Los dirigentes de Vistara, la compañía que es 50% Tata y 50% Singapore Airlines, me han dicho que tienen interés en hacerlo y esto me parece que es una extraordinaria noticia. Pronto podremos ir Madrid-Delhi y Barcelona-Delhi sin escalas.

¿Cómo es el intercambio cultural entre los dos países?

El año que viene se cumple el sesenta aniversario de las relaciones bilaterales. Va a ver eventos culturales de gran importancia. Ya los estamos teniendo. Hace nada estuvo en Dehli Paniagua en un importantísimo concierto de música medieval andalusí española. También ha estado hace poco el espectáculo Torobaka, una mezcla del flamenco del andaluz Israel Galván y del kathak del inglés descendiente de bangladesís Akhram Khan, que es probablemente uno de los espectáculos de danza contemporánea más influyentes en lo que se haya hecho en ese terreno. La potencialidad del intercambio cultural con la India es interminable. 

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