EDITORIAL / En campaña

Esta medianoche comenzó la campaña de las elecciones generales de 2015, las duodécimas de la democracia española, en unas circunstancias inéditas. Por primera vez, la competencia electoral se amplía más allá del histórico bipartidismo entre PP y PSOE y se aprieta, porque los partidos que emergieron en la escena nacional en 2014 (Podemos y Ciudadanos) compiten por el voto moderado y cuentan con opciones reales de conquistar a una parte importante del electorado.

La campaña se adivina "dura", táctica y al ataque, y se antoja decisiva, tal y como anticipan los datos del CIS, que señalan el voto de un 40 por ciento de los ciudadanos que no tiene decidido aún a quién va a votar y que podría decidir no solo quién gana, sino si su opción obtiene una mayoría suficiente.

Antes de que se pegaran los primeros carteles, esta noche, ya se habían celebrado un buen número de debates electorales entre los principales candidatos (un doble cara a cara Ciudadanos-Podemos en un bar y en una universidad, un debate entre los tres principales opositores al Gobierno, un puñado de debates sectoriales...), sometidos no solo a entrevistas profesionales sino al escrutinio directo de los ciudadanos.

Pero lo más singular es que los políticos llevan protagonizando una inmersión sin precedentes –por extendida y prolífica– en la precampaña a través de programas televisivos de entretenimiento para tratar de captar la atención de millones de votantes propios a los que movilizar, indecisos sobre con quién empatizar y alejados de quien les intenta captar.

Por eso, se ha visto a candidatos en globo, escalando, en un rally, cantando y tocando la guitarra, jugando al tenis de mesa o al futbolín, radiando partidos, cocinando... La precampaña ha sido extraordinariamente competida y cargada de información y entretenimiento.

En este juego, la televisión sigue siendo el medio estrella, pero los partidos no descuidan el acercamiento a los votantes a través de internet y de las redes sociales, con la proliferación de vídeos, campañas y contenidos virales de todo tipo que tanto partidos como usuarios amplifican.

En especial, a costa de las anécdotas o errores que se vayan produciendo, como se ha visto hace pocos días con la bibliografía de Kant o la colleja de Rajoy a su hijo. Se espera mucha publicidad negativa, con mensajes que critiquen al otro y además sorprendan... así como logren notoriedad, porque la competencia es altísima y las distancias son pequeñas.

En definitiva, la campaña del 20D será la primera de los nuevos tiempos en España. Empezó anoche y habrá que ver qué da de sí...

Comentarios

Entradas populares de este blog

La costurera Susana retrasa la hora del PSOE

Guerras muy destructivas amenazan la Humanidad