El ojo de Ylenia

Por En Cierta Medida

A veces, los anuncios de bienintencionadas campañas para prevenir el abuso del alcohol entre los jóvenes recurren a la filosofía o la psicología. Recuerdo uno de esos anuncios que utilizaba el viejo truco de meter miedo al personal con una estética estilo 'Seven', borroso y con unas frases tan ciertas como poco efectivas: “El doble de ridículo, el doble de vulnerable, el doble de inconsciente, el doble de tirado. El alcohol daña tu cuerpo y tu cerebro. El alcohol te destroza por partida doble”. El anuncio era interesante, con imágenes potentes en las que muchos jóvenes podrían reconocerse sin problemas y buenos textos que no sólo repasaban los daños que el exceso de alcohol puede producir, sino que se centraban en la idea de que el alcohol daña el cuerpo pero también el cerebro, es decir, es dañino por partida doble. Está muy bien. Es casi filosófico. Pero el problema de los anuncios filosóficos es que, a lo mejor, no funcionan. En otro anuncio pagado por el Ayuntamiento de Madrid se veía a unos jóvenes borrachos que daban gracias a sus padres por haberles dejado en paz, no hacerles preguntas, no imponerles unos horarios... “Sois los mejores”, dice uno. A la segunda o tercera visión, parece que ya se entiende el mensaje: los padres son responsables de la conducta de sus hijos. “Si no somos parte de la solución, somos parte del problema”, escuchamos al final del anuncio. Muy profundo. Y, además, es que es verdad. Pero...

Los anuncios contra el consumo de alcohol son como las campañas de lectura: pueden ser muy buenos, pero poco convincentes. Del mismo modo, un profesor puede dar por la mañana una estupenda clase de ética a los chavales del instituto, pero es que por la noche esos mismos chavales verán 'Gran Hermano' y todo el trabajo del profesor se perderá en el tiempo como lágrimas en la lluvia, que diría el replicante Roy de la película 'Blade Runner'. El anuncio del Ayuntamiento de Madrid es muy bueno, pero  no puede competir con los modelos televisivos que proponen programas de telerrealidad como 'Gandía Shore' o 'Acapulco Shore'. ¿Qué puede hacer la filosofía o a la psicología contra Ylenia? ¿Qué puede hacer un profesor de ética contra 'Gran Hermano'? Puede que no mucho pero… imagínese  cómo sería el mundo sin profesores de ética que insisten en meter el dedo en el ojo de Ylenia o sin padres que se niegan a “ser los mejores”. Pues eso.

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