EDITORIAL / Poderosos

Ni el anterior Partido Popular de Asturias ni el anterior SOMA manejaban con diligencia sus dineros, según se deduce de procedimientos judiciales en los que ambos están incursos. Y de ello deriva que los dos iban 'sobraos', porque la falta de circulante no preocupa sólo a quien no la tiene.

Así es que cuando los políticos dicen que "los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" debe entenderse que "los partidos han vivido por encima de las posibilidades de los españoles"... Lo que confirma algo que mucha gente intuía: que el PP de Francisco Álvarez Cascos y la FSA de José Ángel Fernández Villa debían de sacar de más, a la vista de cómo destacaban (parafraseando la copla).

El ingeniero y el sindicalista están hoy en las catacumbas de la política (el primero tras renunciar a sus correligionarios y formar un nuevo partido; y el segundo porque fue expulsado por sus avergonzados conmilitones). Pero a los dos se les recuerda bien.

O se les recuerda mal, según las fuentes. Decía el rey francés Luis XIV que "la puntualidad es la cortesía del poderoso" –ya que el llamado 'rey Sol' (que acumuló en sus manos más poder que ningún otro contemporáneo suyo o cualquier antecesor en la realeza) funcionaba como un reloj– y la puntualidad nunca caracterizó ni a Villa ni a Cascos, de donde se deduce que o eran unos descorteses o no eran poderosos... "aunque lo parecían, que es lo que importa", diría Nicolás Maquiavelo. ¡Vaya por Dios!

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