Tensión en la explanada de las Mezquitas

Por Eugenio García Gascón

Como ocurre cada año coincidiendo con la celebración de la Pascua judía, que empezó el viernes, la tensión ha vuelto a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén. Estos días millares de judíos visitan el lugar donde en la antigüedad estuvo el Templo.

El gobierno israelí dice que todo el mundo tiene derecho a rezar en la Explanada pero los musulmanes creen que Israel pretende crear una situación nueva que convierta la Explanada en un lugar de culto judío.

Los judíos, en su mayoría extremistas y colonos radicales, suben a la Explanada cada día de la Pascua. La policía israelí no les permite rezar ostensiblemente pero muchos lo hacen subrepticiamente y algunos, los que lo hacen más abiertamente, son desalojados por los agentes.

Existen varias organizaciones judías que están tratando de ocupar la Explanada con la intención de utilizarla como lugar de culto. Algunas organizaciones dicen que quieren compartir el lugar con los musulmanes pero otras reconocen abiertamente que quieren destruir las dos mezquitas de Al Aqsa y el Domo de la Roca para purificar la Explanada y establecer el tercer Templo.

Es probable que la permisividad de las autoridades israelíes preludie lo que ya ocurrió en Hebrón hace algunos años, cuando Israel decidió dividir físicamente en dos partes la mezquita de Abraham.

El viernes último un grupo de judíos radicales trataron de introducir media docena de cabritos en la Explanada para proceder a su sacrificio ritual. Es algo que intentan hacer desde hace varios años. La policía logró localizar a los provocadores y les quitó los cabritos. Nueve jóvenes judíos fueron arrestados momentáneamente.

Se da la circunstancia de que, como ocurre en cada Pascua judía, el ejército ha prohibido la entrada de palestinos de Cisjordania en Jerusalén, de manera que los extremistas judíos cuentan con menos oposición en la Explanada.

En realidad son muy pocos los judíos moderados que visitan la Explanada. Casi todos los que lo hacen son radicales, las autoridades lo saben, por supuesto, pero actúan con gran pasividad, de la misma manera que actúan con pasividad ante los jóvenes colonos radicales que establecen nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada. Las autoridades dicen que se oponen pero luego legalizan las colonias usando cualquier pretexto.

Los palestinos temen que ocurra lo mismo en la Explanada.

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