EDITORIAL / Críticos

Un grupo de altísimos dirigentes del PSOE pretende forzar la salida de la Secretaría General del madrileño Pedro Sánchez, que tiene en su contra su buena planta y su coherencia. El chico lleva tiempo diciendo "no es no" y sus enemigos aún no han logrado que se desdiga, lo que –a la vista de los antecedentes– es casi heróico: Aznar dijo hablar catalán en la intimidad para tener el apoyo de Jordi Pujol después de pelearse con él durante años, Rajoy subió impuestos tras llegar a La Moncloa prometiendo que los bajaría; por no hablar de Felipe González, que aseguró un referéndum contra la OTAN y lo convocó a su favor.

En el momento actual de los socialistas españoles, lo más paradójico son las etiquetas, ya que muchos de 'los críticos' abominarán de ser calificados así; algo así debe de provocar sarpullidos a Javier Fernández, Álvarez Vara, García-Page... y seguro que a Susana Díaz; si no, no estaría donde está.

En realidad, lo que es novedoso en el PSOE es tener en Ferraz a un crítico, aunque eso es coherente con la tradición de los socialistas españoles, que siempre fueron disciplinados de cabeza pero anarquistas de corazón.

Los llamados 'críticos' son muy débiles (en realidad), como acaba de recordar Podemos a Page, en cuyo favor ha salido Dolores de Cospedal, a quien le importa más mantener al toledano como enemigo de Sánchez que tenerle como presidente de Castilla-La Mancha; por eso se ofrece para sostenerlo en Fuensalida.

Conocidos como son en 'Astures', se sabe aquí que a Fernández, Page y Vara les quedan grandes sus comunidades respectivas... aunque también a Rajoy le queda grande España; y aspira a seguir gobernándola. Así que igual no es mala idea volver a las urnas.

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