América

Por Joaquín del Río

Vi anoche el debate televisado de Hillary Clinton contra Donald Trump y lo apagué cuando el segundo amenazó a la primera con la cárcel si él llegaba a gobernar. Y ello porque el millonario me pareció un zafio y la exsecretaria de Estado una política profesional... cínicos ambos, desde luego.

Bien vestida, muy arreglada y con unos tacones discretos, la que fue primera dama con Bill Clinton –que, pese a todo, conserva intacta su buena reputación en EEUU– estuvo metros por encima de su rival, que vistió una roja corbata enorme que le hacía parecer más gañán de lo que ya es de por sí, como muestra el vídeo de hace años que se acaba de difundir.

Donald Trump intentó siempre mantenerse gallardo enfrente, pero no lo consiguió por su ridículo tupé rubio, pese a estar imbuido en un traje muy caro y a tener la autoestima inflada; nunca dejó de vérsele a la defensiva frente a ataques por la filtración donde cita el 'pussy'.

Un continente
Así y todo, y viéndolos desde fuera de su país (como hice yo), en ninguno de los dos se pudo ver ni la mínima complicidad sobre el resto del mundo en el que Washington manda. Al contrario, los dos candidatos hablaban de América como si fuera un país y no un continente; igual que todos sus predecesores en la Casa Blanca.

Así es que desde este lado del mundo poco se puede esperar... así de las elecciones como del debate.

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