Hablamos de España

Por Ana María de Luis

Amanece que no es poco. En ese afán de pedir que venga el otoño y el frío, va y viene de golpe. Nuestros deseos se han colmado con creces en un día que no ha sido puente ni macropuente y que nos ha descolocado a todos. Mientras vemos cómo caen las hojas ya amarillas, el otoño de la trama Gürtel va llegando a su fin. El cabecilla y los secuaces, que vivieron como dios, ahora están sentados en el banquillo de los acusados.

Antes, hablábamos de Curro Jiménez y sus hurtos, ahora hablamos de blanqueo, de corrupción de todo lo malo que se le puede ocurrir al ser humano cuando habla de dinero de los otros; los otros somos nosotros, no se crean. A ver si graban ya una serie que dé para varias temporadas.

Para que no nos aburramos están las bragas que comprara el vicepresidente del gobierno, llamado Rodrigo, quien tuvo a bien mercar con una tarjeta llamada Black; ya saben lo snobs que nos hemos vuelto hablando la lengua de Su Graciosa Majestad, esa que se ha quitado del medio por el Brexit famoso. De bragas va la cosa porque leo en una información que Terelu, esa chica que pudo ser periodista, le dice a las personas que están en el programa, léase becarios, que deben bajarle las bragas cuando quiere ir al baño; se puede ser más ordinaria pero creo que si no le darían un óscar y no está la cosa para películas; aunque si Almodóvar se lo propusiera, ganaría lo indecible con una peli de las Campos y sus lindezas.

Como tenemos que tener algo de paz, vemos cómo se casa el hijo de la toñadillera, esa que también estuvo en el trullo, porque si no estás entre rejas últimamente no existes, y si no has robado, no estás en el candelero, ¡qué cosas tiene esta España nuestra!  Mira que da de sí esa familia; yo creo que parecen los Corleone sin Vito, porque no les ha dado pa más, que si no. Que si Paquirri, que si Cayetano, que si la madre que los trajo que ya está con las amapolas, que si los hijos de, que si se hablan, que si no. Eso, junto con la boda de Paz Padilla que pasó de ser graciosa a sacarle los cuartos a Vasile, nos tiene en ascuas en este octubre que parece no terminar.

El país celebra a medias el día de la Hispanidad porque aquí no hay más países porque no los fabricamos. Dentro de poco tendrán que poner estrellas como en la bandera de Obama, una por estado. La Virgen del Pilar no evitó la lluvia y desfilaron esas personas que velan por nosotros pero que tanto ignoramos llegado el caso.

Ahí estaba la familia real a quienes no hacen la genuflexión ni ministros ni miembras como dijera la Pajín, y como no tienen nada de qué hablar hablan de los abriguitos de las niñas que ya están educadas para ejercer sin que se les mueva un dedo. Su madre, ahí andaba, criticada por propios y extraños como siempre, y aguantando el tipo que ya viene siendo el deporte nacional. Y el rey tragando quina entre los que no fueron por ser noticia, entre los que estuvieron siéndolo y entre un gobierno que permanece en funciones mientras parte de ellos está siendo juzgado por aquello del choriceo en tiempos de Aznar y sus secuaces.

Me llama la atención que este país desvertebrado sea ahora como la Tailandia o Cuba europea. Turismo sexual, copas y champagne que para eso somos los que más celebramos todo. Leo en un diario un reportaje en el que dice que por dos docenas de huevos puedes tener sexo oral y por sesenta una habitación de hotel con señora incluida; tenemos de todos los países no se crean, barato, barato, y una economía sumergida que llama la atención porque casualmente nadie usa estos servicios, pero cuando abren un local, se peta como dicen los jóvenes. El turismo sexual pasa a ser el 0.35 % del PIB ya que genera unos cinco millones de euros al día; al día, han leído bien.  1500 burdeles según la wikisexguide, una guía en donde rezan los datos de esas trabajadoras sexuales que no están penalizadas, que no están protegidas y que viven al día con dinero negro, en ese limbo legal en donde acostumbra a vivir el español si puede.

El estadio del Bernabéu va a ser como el museo del Prado, pero mejor. El segundo museo más visitado de la ciudad será convertido en breve en una especie de nave espacial en donde los blancos podrán sacar más tajada a su nombre y con ello, explotar lo que de por sí ya da dinero. ¡Hala Madrid! Voy a ver si me pongo en directo y paso la mañana con  el macro juicio de la Gürtel, es como ver aquí no hay quien viva, pero sin Juan Cuesta.

Piden tantos años para ellos que parece un chiste, aunque ya verán que se quedan todos fuera con la pulserita y la pasta en Suiza que es lo que se lleva. Es la otra España, la que huele a caña, tabaco y brea, decía la canción.

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