EDITORIAL / Bataclán

La parisina sala Bata Clan reabrió ayer sus puertas un año después de que los islamistas franceses atentaran allí, dejando muchos muertos y una herida profunda en el corazón de los europeos. Y lo hizo con un concierto del músico británico Sting, lo que es tan icónico que hay que explicarlo.

Bata Clan es una veterana sala de fiestas de París donde hace décadas se veía el exilio español durante la dictadura en Madrid de Francisco Franco. Desde hace años, los que paran allí son mayoritariamente inmigrantes con ganas de integrarse en Occidente... y por eso atentaron allí los radicales de la Yihad.

Sting es un músico de Newcastle muy influyente en Europa. Es tan valiente en sus letras y tan brillante en sus canciones que advirtió al mundo de que estaba confundido durante la Guerra Fría: "Espero que los rusos amen también a sus hijos", decía en su tema 'Russians'.

Francia es el país paradigma de la libertad desde la revolución de 1789 y su capital, París, el sueño del demócrata, más allá de que es una de las ciudades más románticas del mundo.

La Yihad es una interpretación del Islam pero le sirven de coartada las cruzadas cristianas, que son la mayor barbarie religiosa que en la Historia ha habido. Por no hablar del genocidio a manos de Castilla que vivió América tras la llegada de Cristóbal Colón.

Y así son las cosas, aunque la preeminencia actual de la idiocia haga presidente de EEUU a Donald Trump, quiera que Reino Unido salga de la UE, niegue a la guerrilla colombiana que se integre en la sociedad o mantenga en España a Mariano Rajoy. Ya advirtió Alexis de Tocqueville de que la democracia es "la dictadura de la mediocridad"... y de eso hace más de doscientos años.

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