La traición socialista (II)

Por Luis González Segura

Incluso La Banda del ‘no’, que tan loable se presenta, ha sido incapaz de dejar un partido que ha traicionado hasta su propia existencia y ahora esperan como corderillos ser purgados o indultados en el último instante. Piensan que con un ‘no’ quedan libres de culpa, pero hoy la culpa va mucho más allá de un ‘no’ que tuvo mucho de teatro y estrategia. La realidad, innegable, es que no se estaba votando una ley o una proposición de tres al cuarto, sino que se trataba de dar el poder al PP de la Corrupción, entregar el país a ‘Los Genoveses’, rendir la plaza y que nos acuchillen a todos. Ante semejante decisión, no es suficiente con un ‘no’ y rezar para seguir en todas las comisiones y puestos.

La Banda del ‘no’ es un grupo heterogéneo que se puede dividir en varias facciones. Para empezar se encuentran los que se sitúan en esa posición por convicción. Entre ellos están Margarita Robles y el PSC, que quisieron morir, desde el principio, desde los principios y sin dudas, mientras que el resto solo pretendieron que no les dispararan o, a lo más, que solo salieran heridos del trance para combatir en el futuro.

Un segundo grupo lo componen los allegados directos a Pedro Sánchez, cuyo futuro no estaba en absoluto asegurado y optaron por el ‘no’ como apuesta de supervivencia a medio o largo plazo. Son los que lo han fiado todo a la Reconquista de Pedro Sánchez, “El Rojo”, sabiendo que si esta se produce volverán a ocupar puestos de honor. En este caso, en el que por ejemplo se encuentra Susana Sumelzo, “Susana de Aragón”, cabe preguntarse si habrían sido tan rebeldes en el caso de ser Pedro Sánchez el que les hubiera guiado a la abstención. Si pudiéramos retroceder en el tiempo y hacer los suficientes cambios muy probablemente Susana habría sido fiel a Pedro Sánchez en su promesa a Felipe González de la abstención, como lo fue en el pacto que selló con Ciudadanos.

Una tercera facción la forman aquellos que se vieron obligados a votar ‘no’ por diferentes circunstancias, aunque lo único que les importa en todo este asunto es el escaño. Entre tan taimados y cobardes diputados se encuentra Zaida Cantera, “La Acosada”, cuyo ataque de altruismo la hizo fichar por el partido político que ascendió a su acosador sexual y, después, un segundo ataque no menos esperpéntico la obligó por el bien de toda la Nación a no dimitir y permanecer en el partido político que permitió el gobierno de aquellos que jalearon y fomentaron su acoso laboral. Cualquiera con un mínimo de dignidad ya se habría marchado, así lo hizo Irene Lozano hace meses, a la que hay que reconocer su extraordinaria labor antes de fichar por ‘Suiza y Sicilia’ y la gallardía de reconocer su error y salir corriendo de semejante lodazal. En cambio, Zaida dio su visto bueno a la “abstención técnica” en los primeros días del golpismo y se emboscó hasta el último día, esperando que no tuviera que dar la cara, y cuando no tuvo más remedio dijo ‘no’ casi pidiendo perdón, aunque lo que le pedía su faltriquera era abstenerse o votar sí a todo lo que le hubiera reportado un suplemento y conservar o aumentar las tres comisiones que posee (hasta en Seguridad Vial).

Tanto unos como otros militan en La Banda del ‘no’ y montaron el numerito previsto. Y, también como era evidente, al día siguiente, como el niño que sabe que se ha portado mal, se sentaron en la poltrona a ver si les perdonaban la vida, aunque fuera por descuido.

Los hubo, como era previsto, que gimotearon en televisión esperando compasión, pero todos, sin excepción, siguieron aferrados a sus puestos sin importarles ser degollados uno a uno. La dignidad, si acaso, para otro momento en el que no haya cinco o seis mil eurillos en juego.

Más allá de los teatrillos, lo cierto es que el Grupo Mixto era y es el lugar para los valientes, para los socialistas de corazón, y a día de hoy se encuentra vacío de estos. A lo mejor es que de corazón ya queda poco.

Ciertamente, si no terminaron allí Margarita Robles y el PSC, el resto ni se lo planteó. A estas alturas sabemos que las ideas están bien pero la talega pesa más y una multita de 600 euros por aparentar no está nada mal.

Algunos, si conservan los puestos en las comisiones, hasta le ponen una vela a la Virgen de la Abstención.

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