En la muerte de Hugh Thomas

Por Francisco Pastoriza
En los primeros años setenta tuve la oportunidad de leer “La guerra civil española” de Hugh Thomas en la edición de Ruedo Ibérico, que entonces se pasaba de mano en mano porque no se podía encontrar en las librerías españolas. Aquel libro no sólo contaba la guerra civil de una manera totalmente contraria a la que nos habían enseñado en el bachillerato, sino diferente también a todos los libros que por entonces circulaban en el país. El texto abrió los ojos a quienes entonces buscaban una interpretación sobre el conflicto más allá del oficialismo franquista y sus versiones.

Durante la transición política, algunas interpretaciones trataron de desprestigiar la labor de Hugh Thomas sobre nuestra guerra civil haciendo hincapié en su ideología conservadora y proponiendo, frente a la suya, las versiones de otros historiadores como Pierre Vilar y Eric Hobsbawn. Es verdad que la interpretación marxista de estos añadía nuevas perspectivas al análisis de la guerra, pero creo que la visión de Hugh Thomas era de una claridad y de una objetividad pocas veces alcanzada en el estudio de un conflicto que se puede analizar desde tantas perspectivas. Ya me gustaría que nuestros historiadores conservadores tuvieran sobre la guerra civil española una visión de conjunto tan lúcida como la de Thomas.

Cuando leí por primera vez aquel libro no podía imaginar que llegaría a conocer a su autor, que mi profesión de periodista me proporcionaría la oportunidad de entrevistarlo en ocasiones diversas y mantener con él largas conversaciones.

Supongo que a Hugh Thomas le gustaba hablar con los periodistas que iban a entrevistarle. Al menos en mi caso, antes o después de cada entrevista, manteníamos largos diálogos sobre lo que estaba pasando en España y en el mundo. Le gustaba enterarse de primera mano de quienes estábamos contando lo que pasaba.

Lamentablemente ya no volverá a ocurrir porque Hugh Thomas acaba de morir a los 85 años en su casa de Londres, la misma en la que durante toda su vida recibió a escritores, periodistas, intelectuales y políticos de todo el mundo, muchos de ellos españoles.

Historiador, hispanista, profesor
El reconocimiento y el prestigio de Hugh Thomas como historiador se han desarrollado en todo el mundo en paralelo al de su labor de profesor. De 1979 a 1991 se ocupó de la dirección del Center for Policy Studies y enseñó Historia en la Academia de Sandhurst y en las Universidades de Reading, Nueva York y Boston. Desde 1981 fue miembro de la Cámara de los Lores y desde 1994 era miembro de la Academia de la Historia de España.

Entre sus libros, además de “La guerra civil española” destacan sus obras dedicadas al mundo hispánico como “Cuba, la lucha por la libertad”, “La conquista de México”, “Quién es quién de los conquistadores”, “Barreiros el motor de España” o la trilogía sobre el imperio español, tres densos volúmenes que analizan la historia de un periodo trascendental de nuestra historia: “De Colón a Magallanes”, “El imperio español de Carlos V” y “Felipe II: El señor del mundo”. A Hugh Thomas le interesó además la figura de Francisco de Goya, al que dedicó su libro “Goya. El 3 de mayo de 1808”.

Militante inicialmente del Partido Laborista, y asesor del primer ministro Harold Wilson, en 1975 Hugh Thomas abandonó esta formación. En 1977 se hizo tory y trabajó para Margaret Thatcher, cuyo pensamiento político y económico divulgó en artículos y conferencias, aunque siempre mantuvo distancias con el oficialismo político, sea cual fuere su signo: en 1980 rechazó el importe del Premio a uno de sus libros, “Una historia inacabada del mundo”, en protesta por la intervención del Estado en el mundo cultural y artístico. Europeísta convencido, la deriva del conservadurismo hacia los postulados que desembocaron en el brexit provocó su abandono del partido y su apoyo a los liberales británicos.

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